Las prohibiciones del finning apenas alteran el comercio mundial de productos de tiburón

Un análisis de 188 países no encuentra un efecto estadísticamente sólido de las normas contra el finning sobre el comercio total de productos de tiburón. A largo plazo, las exportaciones tienden a bajar y las importaciones a subir ligeramente.

Sharky31. julio 2026
Aletas de tiburón expuestas en una tienda de China
greggman, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

Un nuevo estudio publicado en Nature Communications examina una premisa central de la protección internacional de los tiburones: ¿prohibir el finning modifica también el comercio de productos de tiburón? En 188 países y durante el periodo 2007-2020, el equipo no encontró un efecto estadísticamente sólido sobre los volúmenes totales de exportación, importación o consumo.

Esto no significa que las normas contra el finning sean inútiles. Su objetivo principal es evitar que las pesquerías corten solo las valiosas aletas y arrojen al mar los cuerpos de los tiburones. El análisis plantea otra pregunta: si esas normas cambian de forma medible la cantidad de productos de tiburón que los países exportan, importan o utilizan internamente. Esta diferencia es esencial para interpretar los resultados.

188 países y 14 años de datos comerciales

Echelle S. Burns y sus coautores utilizaron la base Aquatic Resource Trade in Species (ARTIS). Esta combina datos de capturas y comercio y convierte los productos a equivalentes de peso vivo. Así se puede estimar cuánto peso de captura hay detrás de filetes, carne y otros productos de tiburón comercializados.

Comparación de exportaciones, importaciones y consumo de productos de tiburón antes y después de las normas contra el finning
Volúmenes comerciales antes y después de adoptar normas nacionales contra el finning. Gráfico: Burns et al. (2026), Nature Communications, Fig. 3, CC BY 4.0. Escalado y ajustado sobre fondo blanco para el formato del artículo.

El conjunto de datos contiene 123 identificadores taxonómicos de tiburones y 17 grupos de productos. Entre 2007 y 2020 se comercializaron cada año unas 279.000 toneladas de media. El mínimo fue de unas 224.000 toneladas en 2008 y el máximo de unas 305.000 en 2015. El uso interno estimado alcanzó casi 496.000 toneladas anuales, casi el doble del comercio transfronterizo.

Durante el periodo estudiado, 94 países exportaron productos de tiburón y 185 los importaron. Las exportaciones estaban muy concentradas: siete países aportaron el 75 por ciento del volumen exportado y 15 países concentraron tres cuartas partes de las importaciones. España, Portugal y Estados Unidos ocuparon posiciones importantes a ambos lados del mercado.

Ningún efecto global estadísticamente significativo

El equipo aplicó un método de diferencias en diferencias: comparó la evolución de los países antes y después de adoptar una norma contra el finning con la de países sin esa norma. El método pretende separar las tendencias mundiales y regionales del efecto de la regulación.

En promedio, los países con normas contra el finning exportaron unas 351 toneladas menos al año de lo que cabría esperar sin la norma. Las importaciones estimadas fueron 142 toneladas mayores y el uso interno 1.672 toneladas menor. Sin embargo, la incertidumbre fue demasiado amplia para que las diferencias fueran estadísticamente significativas. Por tanto, los datos no ofrecen una prueba causal sólida de un cambio en los volúmenes totales.

Un cambio a largo plazo, no una reacción rápida

La evolución temporal sí muestra un patrón. Las exportaciones se mantuvieron bastante estables durante los primeros siete años y después tendieron a caer más en los países regulados. Las importaciones apuntan a un ligero aumento entre ocho y once años después de la adopción, mientras que la caída inicial del uso interno no se mantuvo a largo plazo.

El número de socios comerciales tampoco cambió de inmediato. Solo después de nueve años o más los países regulados tendieron a exportar a una proporción menor de mercados e importar de una proporción mayor de proveedores. Estos efectos de red tampoco fueron estadísticamente significativos: son indicios de posibles ajustes a largo plazo, no efectos demostrados.

España sigue siendo un nodo comercial

El análisis de redes muestra qué países estructuran el mercado. Italia y España estuvieron entre los mayores importadores durante todo el periodo; Brasil, China y Portugal también recibieron con frecuencia grandes volúmenes. España, Nueva Zelanda y Portugal lideraron regularmente las exportaciones. España suministró, en promedio, a casi la mitad de los países importadores.

El estudio aporta contexto a las estadísticas actuales. La UE exportó menos aletas de tiburón en 2025 que en el año récord 2024, pero una sola estadística aduanera no demuestra ni menos capturas ni un cambio duradero del mercado. El análisis mundial también muestra lo difícil que es atribuir un cambio observado a una norma concreta.

Por qué los datos tienen límites

ARTIS mejora la resolución de los datos mundiales, pero no puede reconstruir todas las cadenas de suministro. En particular, el estudio no pudo aislar el comercio de aletas. En el balance de masas, las aletas se consideran un coproducto y no vuelven a convertirse en peso vivo, evitando contar dos veces al mismo tiburón.

Los registros imprecisos de capturas añaden incertidumbre. Cuando los productos se registran solo como elasmobranquios, no se puede separar la parte procedente de tiburones de la procedente de rayas. Estas categorías amplias hicieron que algunos mercados importantes entraran solo parcialmente o quedaran fuera de ciertos análisis. El uso interno tampoco es consumo medido directamente, sino una estimación derivada de capturas, importaciones y exportaciones.

Las normas contra el finning solo resuelven una parte del problema

Los resultados encajan con un estudio mundial sobre el aumento de la mortalidad de tiburones pese a la extensión de las prohibiciones del finning. Exigir que los tiburones se desembarquen con las aletas adheridas de forma natural puede mejorar los controles y reducir el desperdicio en el mar, pero no limita automáticamente cuántos tiburones se capturan ni si surgen nuevos mercados para su carne.

Una protección eficaz debe combinar límites de captura basados en evidencia, protección de especies especialmente amenazadas, medidas espaciales, normas de desembarque controlables y cadenas de suministro transparentes. El nuevo estudio muestra que una sola regla contra una práctica especialmente derrochadora no cambia automáticamente todo el mercado. Hacen falta mejores datos de capturas, especies y comercio para comprobar si, junto con otras medidas, reduce la mortalidad.

Fuentes

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