Depredación por tiburones: NOAA desarrolla una nueva estrategia de investigación

Los tiburones que arrebatan peces directamente del anzuelo causan pérdidas y mortalidad pesquera adicional. NOAA quiere estudiar conjuntamente las poblaciones, el comportamiento aprendido, la disuasión y la gestión.

Sharky15. julio 2026
Pescador sostiene un pez mordido por un tiburón

Un pez está en el anzuelo y el sedal se acerca al barco; de pronto solo quedan la cabeza, las aletas o un anzuelo vacío. Cuando los tiburones comen total o parcialmente un pez ya enganchado, la investigación pesquera habla de depredación por tiburones. Dicho de forma sencilla, los tiburones se llevan la captura. Para muchos pescadores de la costa atlántica y la costa del Golfo de Estados Unidos, hace tiempo que es más que una molestia ocasional.

La agencia pesquera estadounidense Por ello, NOAA Fisheries está elaborando un marco estratégico para conectar mejor la investigación con la gestión pesquera. El documento, publicado el 14 de julio de 2026, todavía no es una norma definitiva ni una decisión para aumentar las cuotas de captura de tiburones. Expone las lagunas de conocimiento que NOAA quiere abordar con los estados, la ciencia y el sector pesquero.

¿Por qué la depredación es más que un simple pez perdido?

La pesca afronta costes directos: se pierden capturas, cebos y, a veces, equipos. La depredación también tiene una dimensión biológica. Un pez enganchado que acaba en la boca de un tiburón equivale, para la población, a un descarte muerto; sin embargo, estas pérdidas no siempre quedan plenamente reflejadas en las estadísticas de capturas y los modelos. Para calcular una extracción sostenible hay que saber con qué frecuencia ocurre y qué especies de peces resultan más afectadas.

Un estudio publicado en 2026 en el ICES Journal of Marine Science analizó informes de un siglo, desde Maine hasta Texas y el Caribe estadounidense. Documentó depredación en 51 poblaciones objetivo de la pesca recreativa e indicios de la participación de 22 especies de tiburones. Esta diversidad muestra por qué una única solución técnica o regulatoria difícilmente servirá para todas las regiones y pesquerías.

¿Más tiburones… o simplemente más encuentros?

En el debate público suele aparecer una explicación rápida: hay demasiados tiburones. NOAA desaconseja esa generalización. Algunas poblaciones costeras del Atlántico, entre ellas las del tiburón de puntas negras, se han recuperado de la sobrepesca. Otras especies, como el tiburón arenero (Carcharhinus obscurus), todavía deben recuperarse, y en varias poblaciones faltan datos para realizar una evaluación fiable.

También ha cambiado el uso del mar. El aumento de la pesca recreativa y de los peces liberados y descartes puede crear nuevas oportunidades de alimentación. Al mismo tiempo, la depredación no es un fenómeno nuevo. La cuestión clave no es solo cuántos tiburones hay, sino cómo interactúan la evolución de las poblaciones, el esfuerzo pesquero y el comportamiento.

Los tiburones trozo y toro centran especialmente la atención

Según NOAA, los tiburones trozo y los tiburones toro figuran entre las especies señaladas con mayor frecuencia en episodios de depredación durante la pesca recreativa de pargos y meros. En mayo de 2026 comenzó una nueva evaluación de la población del tiburón trozo, cuyos primeros resultados se esperan a comienzos de 2027. Si funciona un método alternativo de evaluación, a finales de 2027 podría iniciarse una evaluación equivalente del tiburón toro.

Estas evaluaciones son importantes porque la administración no puede operar basándose en suposiciones. Sólo datos confiables pueden mostrar si los cambios en el tamaño de la población tienen una contribución mensurable al conflicto y si los límites de captura serían incluso una parte apropiada de la respuesta. Una especie que aparece a menudo en los peces enganchados no está automáticamente muy extendida ni en buenas condiciones biológicas.

¿Aprenden algunos tiburones a reconocer los sonidos de la pesca?

Una segunda pregunta clave se refiere al comportamiento aprendido. Los tiburones pueden asociar el sonido de los motores, la recuperación de equipos o la liberación y descarte de peces con una comida fácil. Lo decisivo es si sólo algunos animales, especialmente los más experimentados, utilizan tales señales o si el comportamiento se extiende a toda la población local.

NOAA quiere utilizar telemetría acústica en zonas con alto riesgo de depredación en el Golfo de México. Los tiburones reciben transmisores cuyas señales son registradas por estaciones receptoras submarinas. Durante aproximadamente un año, la tiempo de permanencia y los movimientos de animales individuales se pueden comparar con los informes de captura y depredación de la pesca recreativa y chárter. Si este enfoque funciona, podría utilizarse más adelante en el Pacífico y el Caribe de Estados Unidos.

La disuasión debe ser apropiada para la especie y la situación.

El tercer pilar son las contramedidas técnicas. Entre otras cosas, se están examinando dispositivos electromagnéticos y determinados metales que supuestamente influyen en el sistema sensorial de los tiburones. Lo que funciona en una especie o en condiciones de laboratorio no necesariamente tiene el mismo efecto en otra especie, en corrientes fuertes o en un arte de pesca específico.

Por ello, NOAA está planeando un metanálisis conjunto con autoridades estatales, institutos de investigación privados y universidades. Además del efecto biológico, también debe tenerse en cuenta el coste. Un dispositivo sólo ayuda a la pesca si funciona de forma fiable en condiciones reales, no reduce la captura objetivo y sigue siendo asequible para las empresas o los pescadores recreativos.

¿Qué papel puede desempeñar la gestión pesquera?

Como cuarta pregunta, NOAA examina cómo las acciones de gestión podrían influir en el conflicto. El punto de partida es contradictorio: el número de pescadores comerciales activos de tiburones ha disminuido, mientras que muchos pescadores recreativos capturan y liberan tiburones. NOAA está considerando ajustes con base científica para el Atlántico y el Golfo que podrían vincular más estrechamente los límites de captura con las evaluaciones actuales de las poblaciones y al mismo tiempo permitir una mayor flexibilidad.

No se trata, expresamente, de una estrategia simplista de «capturar más tiburones para que desaparezca el problema». Sin saber qué especies e individuos intervienen, cuál es el estado de sus poblaciones y cuánto pesan las señales aprendidas, una extracción indiscriminada podría causar daños ecológicos sin reducir de forma efectiva las pérdidas pesqueras.

Qué significa la estrategia NOAA para la protección de los tiburones

La depredación también plantea un problema de aceptación. Las pérdidas repetidas pueden debilitar el apoyo a las normas de protección de los tiburones y, en el peor de los casos, alentar represalias contra los animales. A la inversa, descartar la experiencia de los pescadores como una mera percepción aporta poco a la conservación. El conflicto es real, aunque sus causas varíen según la región.

Por tanto, el camino más sensato es el mismo que está tomando NOAA con el nuevo marco: evaluar juntos los datos de las poblaciones, la telemetría, los informes de campo, las pruebas de disuasión y la gestión. Esto puede proteger mejor las capturas y al mismo tiempo evitar que todos los tiburones sean declarados un problema en todos los ámbitos.

Un marco de investigación, todavía no una norma definitiva

La estrategia sigue en fase de desarrollo. Elementos importantes —entre ellos la evaluación de la población del tiburón trozo y el estudio telemétrico de un año— no aportarán nuevos datos hasta los próximos meses. Los ensayos de medios disuasorios también deberán demostrar qué soluciones funcionan fuera de condiciones controladas.

Es precisamente esta apertura la que constituye una fortaleza. Shark Depredation no tiene una explicación monocausal y probablemente tampoco una solución universal. Una buena estrategia debe tomar en serio la pérdida de capturas de la pesquería, sin equiparar la recuperación de las poblaciones con la sobrepoblación. Sólo entonces un conflicto emocional puede convertirse en un problema de gestión con solución.

Especies mencionadas

Tiburón trozo Carcharhinus plumbeus en aguas azules

Tiburón trozo

Tiburón toro carcharhinus leucas sobre arena

Tiburón toro

Fuentes

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