Un nuevo estudio en Scientific Reports reconstruye la historia de vida del tiburón martillo liso a partir de sus vértebras. El resultado principal es que los juveniles más jóvenes presentan señales costeras más marcadas. Desde aproximadamente los 2,5 años, las señales del hábitat y la dieta se vuelven progresivamente más oceánicas hasta la edad adulta.
El estudio examinó al tiburón martillo liso amenazado (Sphyrna zygaena) en el océano Atlántico. El equipo analizó isótopos estables de carbono, nitrógeno y azufre en capas sucesivas de crecimiento de las vértebras. Así obtuvo para cada tiburón una serie cronológica de señales químicas, desde el centro vertebral que representa las primeras etapas de vida hasta las capas formadas después.
Las vértebras registran más que la edad
Los isótopos estables son versiones diferentes de un elemento químico. Su relación varía entre las redes alimentarias y los hábitats. Si el material se incorpora a una vértebra a medida que crece, parte de esta información ecológica se retiene. A diferencia de una marca de satélite, el método no proporciona una ruta exacta. Más bien, muestra qué alimentos y qué condiciones ambientales han entrado en el tejido durante un largo período de tiempo.
La combinación de los tres elementos amplía la visión: los isótopos de carbono y nitrógeno pueden revelar diferencias entre las fuentes de alimentos, los hábitats y las posiciones en la red alimentaria. El azufre complementa estas señales y ayudó de manera particularmente clara en el nuevo análisis a distinguir las fases costeras de las fases más oceánicas. Según el equipo de investigación, este es el primer análisis de isótopos de azufre en las vértebras de tiburones y rayas.
El cambio no comienza igual en todos los animales
El patrón general fue coherente en todo el conjunto de datos, pero las trayectorias de cada tiburón no fueron idénticas. La variación isotópica fue mayor entre los juveniles y las hembras. Los autores proponen dos explicaciones posibles: los animales podrían utilizar criaderos con señales isotópicas distintas o repartirse de otro modo los nichos ecológicos. Los datos no demuestran directamente ninguna de las dos explicaciones.
Los criaderos regionales del tiburón martillo liso siguen siendo poco conocidos, como mostró también la reciente investigación sobre un posible criadero frente a Galápagos. Ambos estudios se refieren a regiones y métodos distintos, pero juntos subrayan lo poco que se sabe sobre el uso del espacio durante los primeros años de esta especie altamente migratoria.
Por qué es importante para la conservación
Un tiburón que utiliza espacios y redes alimentarias diferentes cuando es juvenil y cuando es adulto no puede protegerse mediante medidas en un único hábitat. Las zonas costeras pueden ser importantes para las primeras etapas de la vida, mientras que los animales más viejos dependen cada vez más de los ecosistemas oceánicos y de la gestión de pesquerías transfronterizas. En opinión del equipo, son precisamente estas diferencias entre las etapas de la vida las que deberían incorporarse más en los conceptos de protección de las especies marinas móviles.
El estudio no identifica criaderos ni corredores migratorios concretos. Además, los tiburones analizados procedían del Atlántico, por lo que los resultados no pueden aplicarse automáticamente a todas las poblaciones del mundo. Estas historias de vida químicas aportan indicios nuevos sobre cuándo ocurre el cambio ecológico y qué etapas deberían estudiarse por separado en el futuro.
La editorial ofrece actualmente una versión preliminar, revisada por pares y citable, que aún puede recibir cambios editoriales antes de la versión final. El resumen público no indica el número de tiburones examinados ni los lugares exactos de captura o muestreo; esos datos solo deberían añadirse a partir de la versión completa.


