Un nuevo estudio de la Woods Hole Oceanographic Institution muestra que los tiburones peregrinos no parecen vivir solo de reservas energéticas durante sus largas migraciones invernales. Los animales descienden con regularidad a la “Twilight Zone” mesopelágica y probablemente buscan alimento allí.
El equipo investigador analizó más de 8.000 días de seguimiento de 37 tiburones peregrinos marcados cerca de Cape Cod entre 2004 y 2011. En la superficie, estos tiburones suelen percibirse como filtradores pacíficos. Sin embargo, durante las migraciones de invierno los datos mostraron un comportamiento muy distinto: lejos de la plataforma somera y hacia un uso más oceánico y profundo del hábitat.
De filtrador de superficie a migrante de profundidad
Llama especialmente la atención el uso de la zona mesopelágica, situada aproximadamente entre 200 y 1.000 metros de profundidad. WHOI informa de que los tiburones descendieron cerca del límite inferior de esta Twilight Zone, a veces hasta 1.000 metros o incluso más. Estas inmersiones son fisiológicamente exigentes: allí abajo hace frío, está oscuro y hay poco oxígeno.
Los datos sugieren que los tiburones peregrinos no solo atraviesan esas profundidades, sino que utilizan activamente zonas de alimentación. Es especialmente interesante la superposición con las llamadas Deep Scattering Layers. Son capas densas de peces pequeños, crustáceos, calamares y zooplancton que se detectan acústicamente y forman una red trófica enorme, pero difícil de observar.
Por qué importa este descubrimiento
Los tiburones peregrinos son los segundos peces más grandes del mundo y, por su alimentación lenta con la boca abierta, pueden parecer casi inofensivos. Precisamente por eso es fácil malinterpretarlos como animales de superficie. El nuevo estudio muestra que su hábitat es tridimensional. Quien quiera protegerlos debe mirar no solo costas, zonas de avistamiento y hábitats superficiales, sino también las zonas profundas invisibles que utilizan durante sus migraciones.
Esto también es relevante porque la zona mesopelágica despierta cada vez más interés económico. Si en el futuro se pescan industrialmente peces pequeños, calamares u otros organismos de la Twilight Zone, podrían alterarse redes tróficas que también sostienen a grandes animales marinos migratorios.
Un tiburón que solo se muestra en parte
Para buceadores, buceadoras y observadores de la naturaleza, los tiburones peregrinos son conocidos sobre todo por encuentros en superficie: grandes aletas dorsales, bocas abiertas y un deslizamiento tranquilo entre el plancton. El nuevo trabajo conecta esa parte visible con un mundo profundo que apenas puede observarse. Un animal que en la superficie parece fácil de entender está, durante sus migraciones, unido a espacios de alimentación mucho más complejos.
WHOI subraya además que todavía se sabe sorprendentemente poco sobre la reproducción de la especie. Dónde se aparean los tiburones peregrinos o dónde nacen sus crías sigue sin estar claro. Las largas migraciones hacia zonas oceánicas y profundas podrían estar relacionadas también con fases de vida aún invisibles.
La protección de tiburones debe pensar en tres dimensiones
Por eso el mensaje más importante del estudio va más allá de un perfil de inmersión concreto. Las áreas protegidas, las reglas pesqueras y la planificación marina no deben pensarse solo como formas planas en un mapa. Para especies migratorias como el tiburón peregrino también cuentan la profundidad, la estación, la distribución de presas y las zonas oceánicas lejanas.
Para Haitauchen, la historia es potente porque conecta a un filtrador pacífico y conocido con una red trófica invisible del mar profundo. Los tiburones peregrinos no son solo embajadores de encuentros tranquilos en la superficie. También muestran por qué una verdadera protección de tiburones queda incompleta sin proteger el mar profundo.


