En la costa del Pacífico de Guatemala, los hallazgos son preocupantes: el monitoreo en Buena Vista (Champerico, Retalhuleu) muestra que el 95 % de los tiburones martillo comunes (Sphyrna lewini) capturados son juveniles. La especie está catalogada como en peligro y figura en el listado de especies amenazadas del Pacífico del país. La alta extracción de ejemplares inmaduros amenaza la recuperación de la población.
Cifras y biología: por qué importa la cría
Según la Fundación Mundo Azul, el tiburón martillo común puede alcanzar hasta 4,30 metros de longitud y un peso promedio de 230 kilogramos, con una esperanza de vida de 20 a 30 años. La especie es placentaria vivípara: las hembras paren crías completamente desarrolladas. La gestación dura de 10 a 12 meses, y por camada nacen, según el estudio, entre 25 y 45 crías. Si se pescan principalmente ejemplares juveniles, faltarán futuros reproductores, un círculo vicioso para la población.
Normativas existentes, control débil
La pesca está regulada por la Ley de Pesca y Acuicultura (Decreto 80-2002) y sus reglamentos (Reglamento 223-2005): vedas, tallas mínimas y artes de pesca permitidas deberían proteger las poblaciones. Sin embargo, en la práctica, la supervisión es limitada; la autoridad competente (MAGA, Unidad de Pesca y Acuicultura) cuenta con muy pocos inspectores en todo el país. Esto dificulta la aplicación efectiva de las normas a lo largo de la costa.
Papel clave en el ecosistema
Como depredador ápice, el tiburón martillo común regula las poblaciones de presas como peces, calamares, crustáceos y rayas. Si disminuye la presión depredadora, las presas pueden proliferar, desencadenando reacciones en cadena que afectan incluso a las praderas de algas y fanerógamas marinas. Por tanto, la protección del tiburón beneficia también a la pesca costera y al turismo.
Qué ayuda ahora
Los expertos recomiendan evitar de manera efectiva la captura de juveniles: vedas eficaces en zonas de cría, tallas mínimas, artes de pesca selectivas y programas locales de monitoreo con pescadores. La educación en las comunidades y controles fiables son clave para que las normas funcionen en el día a día.
«Sin crías, una población se derrumba en silencio. La protección de los tiburones martillo jóvenes decide el futuro de la especie».


