Jóvenes tiburones martillo festoneados se reúnen en grupos frente a populares playas de baño de Queensland. Un nuevo estudio muestra que Burleigh Beach y Noosa Main Beach, en particular, son hábitats utilizados estacionalmente por los juveniles. Los hallazgos proceden de grabaciones de drones de un programa concebido originalmente para la seguridad de los bañistas.
84 avistamientos en nueve playas
El equipo de investigación dirigido por Maddison Cross analizó grabaciones del programa SharkSmart de Queensland entre septiembre de 2020 y diciembre de 2024. En nueve playas del sureste del estado australiano se documentaron 84 eventos de avistamiento, con un recuento acumulado de 2.696 tiburones. Esta cifra no es un censo de población: los mismos animales pudieron ser registrados de nuevo en distintos vuelos.
La mayoría de los grupos se observaron frente a Burleigh y Noosa. Allí predominaban los juveniles, mientras que frente a North Stradbroke Island se veían con mayor frecuencia animales más grandes y solitarios. La longitud media estimada de los tiburones registrados fue de unos 1,09 metros. Para calcular el tamaño, los investigadores compararon los animales, entre otras referencias, con tablas de paddle surf visibles; se trata, por tanto, de estimaciones a partir de imágenes aéreas.
Grupos estacionales en espacios reducidos
Las concentraciones fueron especialmente notables entre abril y junio. Frente a Burleigh, los movimientos registrados coincidieron en pequeñas zonas próximas a la costa a lo largo de varios años. Las áreas centrales utilizadas repetidamente abarcaban aproximadamente entre 0,2 y 0,4 kilómetros cuadrados. Los promontorios rocosos, el alimento y los posibles refugios podrían hacer que estos lugares resulten atractivos para los tiburones jóvenes.
En Noosa, el patrón fue menos uniforme: en 2023 se documentaron grupos repetidamente, pero no en el periodo correspondiente de 2024. Esto no permite concluir que los animales hubieran desaparecido. El agua turbia u otras condiciones de observación pueden impedir detectar desde el aire tiburones que sí están presentes.
Zonas de cría aún sin confirmar
Las imágenes demuestran el uso repetido de determinados tramos de playa por juveniles. Sin embargo, no muestran si cada tiburón permanece allí de forma prolongada o regresa regularmente. Para determinarlo sería necesario identificar de manera fiable a los mismos individuos y seguirlos durante más tiempo. Estos datos por sí solos tampoco bastan para confirmar su clasificación como zonas de cría según los criterios científicos habituales.
Los autores plantean que los juveniles de mayor edad podrían utilizar estos tramos costeros más expuestos tras permanecer en hábitats de crecimiento más protegidos. No obstante, todavía no se ha demostrado una conexión directa con bahías y estuarios vecinos. Los transmisores acústicos podrían ayudar a comprobar este posible cambio de hábitat a lo largo del desarrollo.
Lo que revelan los drones y lo que queda por aclarar
La investigación registra principalmente animales bien visibles durante vuelos matutinos. No abarca toda su actividad diaria ni todas las zonas más profundas que utilizan. Las reacciones ocasionales observadas ante la aproximación de personas que practicaban esnórquel o paddle surf no se midieron sistemáticamente; por tanto, no permiten cuantificar un efecto de perturbación.
Aun así, las imágenes aportan una indicación importante para la conservación: incluso las playas muy concurridas pueden ser hábitats utilizados regularmente por tiburones jóvenes. Las medidas de protección estacionales deberían tener en cuenta sus periodos reales de presencia y la coincidencia con actividades humanas. El estudio permite visualizar estos patrones espaciales, aunque todavía no explica todas sus causas.


