El biólogo marino Jaquelino Varela ha completado su doctorado sobre tiburones y rayas en la Macaronesia con la máxima distinción. La Universidad de Lisboa destaca especialmente el papel de Cabo Verde: el estado insular es rico en especies, pero al mismo tiempo una proporción inusualmente grande de las especies detectadas allí están globalmente amenazadas.
Una fuente de datos central es un estudio comparativo publicado en Frontiers in Marine Science en 2025. Se registraron 78 especies de tiburones, rayas y quimeras en Cabo Verde, en Canarias, Madeira y Azores. Para Cabo Verde, la compilación muestra 53 especies.
Qué significa el número del 66 por ciento
De las 53 especies registradas para Cabo Verde, el 66 por ciento se encuentra en una de las categorías de amenaza global de la UICN Vulnerable, En Peligro o En Peligro Crítico. Esta es la proporción más alta entre los cuatro grupos de islas comparados. En las Islas Canarias es del 61 por ciento, en Madeira del 52 por ciento y en las Azores del 49 por ciento.
La cifra no debe leerse como una disminución local de la abundancia del 66 por ciento. Describe la proporción de especies presentes cuyo estado global según la UICN ya se considera amenazado. El estudio es una síntesis de las pruebas publicadas y las evaluaciones de amenazas, no un recuento completo de todos los animales en aguas de Cabo Verde.
Comunidad de especies diferenciada en el Atlántico oriental
En la comparación de las cuatro regiones, se incluyeron diez especies sólo para Cabo Verde. Esto no significa que estas especies vivan exclusivamente allí o sean endémicas. Sin embargo, muestra que el archipiélago dentro del océano Atlántico estudiado posee una composición propia.
Los investigadores no encontraron evidencia de una especie de tiburón que pone huevos en Cabo Verde en su base de datos. Citan la pesca como la presión más importante, complementada por el deterioro de los hábitats costeros. También se determinó un riesgo climático de medio a alto para 16 especies.
El conocimiento local tiene como objetivo cerrar las brechas de investigación
Varela combinó datos científicos sobre las poblaciones con el conocimiento ecológico de los pescadores artesanales. Estos suelen conocer la presencia estacional, los lugares de pesca y los cambios a lo largo de muchos años, incluso si faltan series formales a largo plazo. Estas observaciones no reemplazan un muestreo estandarizado, pero pueden mostrar dónde deben comenzar la investigación y la protección.
La universidad cita como ejemplo la bahía de Sal Rei en Boa Vista. Se describe como una zona de cría de tiburones y, según las conclusiones de Varela, debería protegerse especialmente. Es necesario confirmar mediante un seguimiento específico si la bahía cumple con todos los criterios científicos de una zona de cría y para qué especies.
De la lista de especies al plan de protección
De los resultados, Varela deriva varias tareas: un plan de acción nacional para los tiburones, una revisión de las normas legales, áreas marinas protegidas gestionadas eficazmente y un mejor registro de las capturas. Los datos específicos de especies son particularmente importantes porque las categorías genéricas en las estadísticas de captura oscurecen qué poblaciones están bajo mayor presión.
El doctorado no proporciona una estimación final de las poblaciones, sino más bien una lista de prioridades. Cabo Verde combina una alta biodiversidad, numerosas especies amenazadas a nivel mundial y aún grandes lagunas en el conocimiento. Es precisamente esta combinación la que convierte al estado insular en un área clave para la investigación de tiburones en el Atlántico oriental.

