En el puerto brasileño de Itapoá se interceptó un cargamento de 17 toneladas de aletas de tiburón destinado a Malasia. El organismo ambiental Ibama anunció el 27 de octubre de 2026 que había impuesto una multa de 50 millones de reales a la empresa responsable. La Receita Federal había incautado previamente la carga.
Sacos etiquetados como sardinas
Según el organismo, las aletas estaban en sacos que supuestamente debían contener sardinas. Ibama considera que el etiquetado falso pretendía eludir los controles. El comunicado no identifica a la empresa.
La mayoría de las aletas examinadas procedían de tiburones azules (Prionace glauca) y una proporción menor de marrajos dientusos (Isurus oxyrinchus). Los agentes estiman que se mataron unos 5.700 tiburones para obtenerlas.
Qué demuestra el hallazgo y qué sigue sin aclararse
Están documentadas tanto la carga incautada como la multa impuesta. El comunicado no indica si la multa ya se ha pagado o si el procedimiento ha concluido. Tampoco puede deducirse únicamente del hallazgo de aletas si estas se cortaron en el mar y los cuerpos de los tiburones se arrojaron después por la borda.
Otro caso brasileño dio lugar a investigaciones en Piúma. Es distinto del hallazgo actual en Itapoá. Un estudio sobre el comercio de productos de tiburón aborda la cuestión más amplia de cómo las prohibiciones del aleteo afectan a los flujos comerciales.



