Frente a Bawley Point, en la costa sur de Nueva Gales del Sur, se han reunido varios grandes tiburones alrededor de un cadáver de ballena jorobada a la deriva. La australiana ABC informó el 26 de agosto de 2026 sobre las grabaciones con dron de la bodyboarder profesional, piloto de drones y rescatista de mamíferos marinos Lilly Pollard.
Según el informe, el cadáver flotaba aproximadamente a 1,5 kilómetros de la costa. Durante el breve vuelo del dron de Pollard, cinco tiburones se acercaron a la ballena. Se podían ver tiburones blancos (Carcharodon carcharias) y tiburones tigre (Galeocerdo cuvier).
Un tiburón blanco casi tan largo como el barco de referencia
Particularmente llamativo fue un tiburón blanco muy grande. Pollard lo comparó con un barco de pesca de aproximadamente cinco metros de largo que estaba cerca y estimó que el tiburón medía más de cinco metros. Los demás animales los estimó en aproximadamente tres a cuatro metros.
Según su observación, los tiburones se acercaban al cadáver uno tras otro, comían y luego nadaban alrededor de los botes.
Por qué las ballenas muertas son importantes para los tiburones
Una ballena grande proporciona con su grasa rica en energía una comida rara pero muy abundante. El investigador marino Duncan Leadbitter declaró a ABC que tales observaciones podrían volverse más frecuentes con la recuperación de las poblaciones de ballenas jorobadas: cuando más ballenas alcanzan una edad avanzada, más animales mueren también de manera natural.
Sin embargo, la importancia ecológica no termina en la superficie. Cuando el cadáver se hunde en las profundidades, se convierte en un llamado Whale Fall y puede allí proporcionar alimento y hábitat durante años o décadas a numerosos organismos. El evento de Bawley Point conecta así dos procesos naturales: el consumo de carroña por grandes tiburones en la superficie y el posterior aporte de nutrientes a las profundidades.
¿Quién decide qué hacer con una ballena muerta?
En New South Wales el manejo de un cadáver de ballena depende de la ubicación, accesibilidad y peligrosidad. La directriz oficial de NSW para ballenas muertas asigna la responsabilidad al administrador del área o del cuerpo de agua correspondiente. En principio, los cadáveres deben descomponerse de manera natural; en áreas urbanas o muy visitadas, puede ser conveniente su retirada.
Leadbitter propuso una regulación más clara para los cadáveres a la deriva. Como opción posible, mencionó el remolque hasta el talud continental, que en este tramo de la costa sur se encuentra a unos 20 kilómetros de distancia. Esa fue una sugerencia del investigador, no una medida confirmada en el caso concreto de Bawley Point.



