En el archipiélago de Alcatrazes, frente a la costa de São Paulo, vuelven a observarse grandes animales marinos con mayor frecuencia. Diez años después de la creación del área protegida, un reportaje de Folha de S.Paulo relata el regreso de tiburones y otros depredadores. Al mismo tiempo, las investigaciones oficiales muestran que proteger el lugar de la pesca ilegal sigue siendo una tarea permanente.
Un área protegida desde 2016
El archipiélago se encuentra a unos 40 kilómetros de São Sebastião e Ilhabela. Un decreto del 2 de agosto de 2016 creó el Refúgio de Vida Silvestre do Arquipélago de Alcatrazes. Por tanto, este balance de diez años no informa de una nueva declaración en octubre de 2026.
Daniel Lage, empleado del ICMBio, explica a Folha que grandes peces y tiburones han reaparecido tras una intensa presión pesquera en el pasado. Estas observaciones apuntan a una recuperación de la red trófica. Sin embargo, el reportaje no aporta una nueva serie de censos estandarizados que permita calcular un aumento poblacional preciso o la contribución de cada medida de protección.
Más que una zona de paso para el tiburón toro
También existen indicios científicos de la importancia de Alcatrazes para el tiburón toro de arena, Carcharias taurus. Nuestro artículo sobre la zona de reproducción describe registros en distintas estaciones y observaciones que apuntan al apareamiento y a otras fases del ciclo reproductivo. Esto ayuda a explicar por qué un hábitat protegido allí es relevante para la especie. No sustituye una evaluación de todas las poblaciones de tiburones del archipiélago.
La Operación Barbatana investiga capturas ilegales
La Policía Federal de Brasil inició la Operación Barbatana el 15 de septiembre de 2026, con apoyo del ICMBio y del Ibama. Su origen fue una inspección de noviembre de 2025, en la que se incautaron más de 300 tiburones y otros peces y se impusieron multas administrativas superiores a tres millones de reales.
La autoridad cita tiburones sedosos, tiburones martillo festoneados, tiburones martillo lisos y Carcharhinus brevipinna entre los ejemplares identificados. El comunicado se refiere a una investigación en curso. No acredita una nueva incautación en octubre ni una condena penal firme de los responsables.
La recuperación y la vigilancia deben analizarse juntas
El regreso de grandes depredadores y la continuidad de las investigaciones no son contradictorios. Un área puede mejorar ecológicamente y seguir sufriendo extracciones no autorizadas. Por eso son esenciales tanto los estudios biológicos repetidos como los controles verificables de la pesca.
El nuevo reportaje y el comunicado oficial describen distintas partes de este balance: los cambios observados en el hábitat, por un lado, y la investigación de presuntas infracciones concretas, por otro. Juntos muestran el valor del área protegida y el trabajo que todavía requiere su conservación.

