Un equipo de investigación ha detectado cortisol en la sangre de mielgas del Pacífico (Squalus suckleyi). Un nuevo estudio de Canadá cuestiona así la idea, mantenida durante mucho tiempo, de que los tiburones no producen esta hormona. El trabajo, publicado en Proceedings B, examina una sola especie en condiciones de laboratorio. Aún no demuestra qué función suele desempeñar el cortisol en los tiburones en libertad.
Una hormona difícil de detectar
En tiburones y rayas se considera especialmente importante otra hormona esteroidea, la 1α-hidroxicorticosterona. Por ello, algunas mediciones anteriores de cortisol se interpretaron como una confusión entre ambas sustancias causada por las pruebas utilizadas. Según explica Phys.org, el equipo separó primero los componentes de las muestras de sangre mediante cromatografía. Un análisis independiente con cromatografía líquida y espectrometría de masas en tándem confirmó cortisol en dos muestras.
El equipo también encontró, en tejido productor de hormonas, transcritos de un gen que codifica una enzima implicada en la formación de precursores del cortisol. Esto respalda una posible vía de síntesis. Sin embargo, no demuestra todavía que la enzima esté activa en ese tejido.
Detección en distintas condiciones experimentales
Uno de los experimentos expuso primero a los animales a agua de mar diluida durante 48 horas y después estudió su recuperación en agua de mar normal. Otro utilizó un tratamiento de cinco días con antibióticos. En ambas condiciones se pudo detectar cortisol en la sangre. Sin embargo, las concentraciones medidas no mostraron de forma constante diferencias estadísticamente significativas entre los grupos o momentos comparados.
La posible participación de microorganismos en el metabolismo de los esteroides sigue siendo una hipótesis. Los experimentos no permiten separar con certeza la contribución de los cambios microbianos, el tratamiento y la manipulación de los animales a las detecciones. Un valor inferior al límite de detección tampoco demuestra que una sustancia esté completamente ausente.
Indicios de un efecto sobre la glucosa sanguínea
En otro experimento, seis tiburones recibieron implantes de cortisol en aceite de coco y seis animales de comparación recibieron solo el aceite. En conjunto, los animales tratados presentaron una glucosa sanguínea más baja, mientras que los efectos sobre el equilibrio de sales y agua fueron pequeños. Esto sugiere una posible función en el metabolismo energético, pero no determina de manera concluyente la función natural de la hormona.
El trabajo aporta, por tanto, una detección concreta de cortisol en la mielga del Pacífico. Nuevas investigaciones deberán aclarar si otras especies de tiburones y rayas presentan procesos similares y cuándo actúa la hormona en condiciones naturales.

