En Pintuyan, en la isla filipina de Leyte del Sur, no se alimenta a los tiburones ballena ni se garantiza su avistamiento a los visitantes. La comunidad apuesta por encuentros naturales, aunque el modelo de alimentación más lucrativo de Oslob, a unos 80 kilómetros, resulta cada vez más tentador. Un reportaje de Oceanographic Magazine analiza este conflicto.
El turismo de tiburones ballena comenzó en Pintuyan en 2005 y fue regulado localmente en 2009. Los pescadores de la comunidad ahora trabajan como observadores y guías. Buscan a los animales en la superficie antes de que los invitados entren al agua en pequeños grupos. Si no aparece un tiburón ballena, no hay alimentación con cebo artificial y, por lo tanto, no se garantiza un encuentro.
Observación de fauna sin alimentación diaria
El página oficial de turismo de Leyte del Sur describe la temporada de tiburones ballena aproximadamente de noviembre a mayo, cuando el agua rica en plancton atrae a los animales. La revista menciona de octubre a mayo. La información ligeramente diferente muestra que no se trata de un calendario fijo de eventos: el comienzo y el final dependen de las condiciones naturales y de la presencia real de los animales.
Estás viendo un contenido de marcador de posición de Facebook. Para acceder al contenido real, haz clic en el siguiente botón. Ten en cuenta que al hacerlo compartirás datos con terceros proveedores.
Más informaciónLas fuentes también difieren en cuanto al número de locales implicados. El sitio oficial habla de una organización con 40 miembros capacitados y registrados. El informe actual informa sobre unos 60 observadores y guías y una reorganización inminente. Es indiscutible que el trabajo está arraigado localmente y ofrece ingresos adicionales a los pescadores antiguos o todavía en activo.
Por qué Oslob resulta atractivo económicamente
En Oslob, en la vecina isla de Cebú, los tiburones ballena se sienten atraídos todos los días por la comida. Esto hace que los avistamientos sean más predecibles, el número de visitantes mayor y los ingresos más predecibles. Es precisamente esta previsibilidad económica la que falta en un lugar que vincula sus ofertas a la migración natural y los depósitos de plancton.
Representantes de Pintuyan visitaron Oslob para conocer su modelo. Según el reportaje, se debate la posibilidad de adoptarlo, pero no se ha tomado ninguna decisión. El responsable de turismo Joel Alapag considera que, por ahora, ese cambio sigue siendo poco probable. Por tanto, la visita comparativa no debe presentarse como una decisión de comenzar a alimentar a los animales.
La alimentación cambia más que la tasa de avistamientos
Los tiburones ballena son animales altamente migratorios. Alimentarlos regularmente en un lugar puede cambiar sus tiempos de permanencia, sus patrones de movimiento y su comportamiento hacia los barcos. En el caso del tiburón ballena, también está el hecho de que muchos barcos y nadadores pueden reunirse en un espacio pequeño en puntos de encuentro predecibles. Esto aumenta el riesgo de contacto y colisiones.
Un modelo sin alimentación no elimina por completo estos riesgos. Los encuentros naturales también requieren distancias claras, grupos limitados, movimientos controlados del barco y guías capacitados. La diferencia crucial es que los animales no están atados al lugar para garantizar un servicio turístico.
Más visitantes aumentan la presión incluso sin alimentación
Según Oceanographic, en la última temporada se registraron meses individuales con más de 800 invitados. El aumento de la demanda puede generar ingresos adicionales para la comunidad, pero al mismo tiempo aumentar la carga sobre el agua. Por lo tanto, un modelo ético depende no sólo de la ausencia de alimentos, sino también de cuántas embarcaciones y personas pueden entrar al mismo tiempo.
El informe describe a Pintuyan como una alternativa a los encuentros garantizados. La perdurabilidad de este enfoque en el largo plazo depende de la distribución local del ingreso. Si los observadores, barqueros y familias se benefician lo suficiente del modelo más lento, disminuirá la presión para alimentar a los animales para un mayor número de visitas.
Las reglas necesitan control y datos actuales
Las regulaciones locales y el Memorando Circular Conjunto de Filipinas No. 01/2020, según el informe, prohíben la alimentación. Sin embargo, en la práctica los controles son tan importantes como la propia norma. Las distancias, las entradas y salidas, las rutas de los barcos y el número de invitados deben organizarse de tal manera que el éxito económico no crezca a expensas de los animales.
Pintuyan también se encuentra dentro del área del Paisaje Marino Protegido de la Isla Panaon 2025. Esto crea un marco adicional para la protección de los grandes animales marinos y la regulación del tráfico de embarcaciones. Los límites de velocidad específicos y los límites de visitantes que se aplican en el sitio deben publicarse de forma transparente y verificarse con datos de observación.
La incertidumbre forma parte de la experiencia
La idea protectora más fuerte del modelo Pintuyan es también su condición de venta más difícil: quien reserve un tour puede regresar sin tiburón ballena. Esta incertidumbre preserva la diferencia entre una observación de la vida silvestre y una atracción planificada.
Pintuyan todavía se adhiere a este principio. Sin embargo, la comparación económica con Oslob deja claro que las normas por sí solas no son suficientes. Para que sobreviva el modelo sin alimentación, los ingresos deben distribuirse de manera justa, el número de visitantes debe ser limitado y los encuentros naturales con tiburones ballena deben transmitirse como valiosos, incluso si ningún animal aparece en un día determinado.


