Los tiburones blancos visitan los arrecifes de la plataforma continental externa del noroeste del golfo de México. Un nuevo estudio documenta nueve ejemplares marcados en la zona del Santuario Marino Nacional Flower Garden Banks y en arrecifes vecinos. Cinco de estos tiburones fueron detectados dentro del área protegida. Los registros abarcan de 2022 a 2025 y muestran el alcance de las migraciones de la especie.
Los receptores detectan visitantes que las cámaras no ven
El equipo utilizó una red de receptores acústicos situados en bancos arrecifales naturales y estructuras artificiales, como pecios y plataformas. Los dispositivos detectan las señales de tiburones previamente marcados cuando entran en su radio de alcance. Así se pueden registrar visitas aunque nadie vea al animal. El estudio aporta los primeros registros documentados de tiburones blancos dentro de este santuario, no los primeros registros mundiales de la especie en arrecifes de coral.
Los nueve animales habían sido marcados previamente frente a Massachusetts y Carolina del Sur. Eran seis hembras y tres machos, detectados en un total de 14 lugares. Dentro del santuario, los registros se repartieron entre siete bancos arrecifales; otros procedían de arrecifes naturales y artificiales fuera de sus límites.
Algunos individuos regresaron durante varios años
Las detecciones se produjeron entre enero y agosto. En cada receptor individual, los animales permanecieron detectables durante un día como máximo. Esto sugiere que la cadena de arrecifes también podría servir como zona de paso. Sin embargo, no demuestra una ruta continua ni que los animales no buscaran alimento allí.
Una hembra volvió a ser registrada en la zona de estudio en dos veranos consecutivos, y un macho en tres primaveras consecutivas. Para este macho, los autores describen una migración repetida entre el golfo de San Lorenzo y Flower Garden Banks. El recorrido anual de ida y vuelta sería de al menos 9.200 kilómetros. Esta cifra no representa una distancia en línea recta entre el lugar de marcado y el arrecife, ni se aplica a los nueve animales.
Una primera detección no implica una primera llegada
Los resultados amplían los conocimientos sobre el uso estacional del golfo. No demuestran que los tiburones blancos solo estén presentes aquí desde 2022. Los nuevos registros fueron posibles gracias a la ampliación de la red de receptores. Estos nueve animales, por sí solos, no permiten deducir un aumento de la población ni un desplazamiento causado por el clima.
Tampoco está claro por qué los tiburones visitan los arrecifes. La disponibilidad de alimento y su ubicación a lo largo de posibles rutas migratorias son explicaciones plausibles, no capturas de presas observadas directamente. Los receptores acústicos solo detectan animales marcados dentro de su alcance. Por tanto, el estudio documenta la presencia y el uso reiterado de estos lugares, sin constituir un censo de todos los tiburones blancos de la región.
Otro estudio ya presentado sobre tiburones sedosos y tiburones trozo muestra las distintas formas en que los tiburones pueden utilizar el mismo conjunto de arrecifes. En conjunto, estos trabajos explican por qué las conexiones entre los arrecifes y los hábitats vecinos también son importantes para proteger especies móviles.

