Una cría nacida hoy en las frías aguas del Atlántico Norte no podría alcanzar la madurez sexual hasta el año 2170. Con esta comparación, un artículo reciente de SpaceDaily deja clara la historia de vida excepcionalmente lenta del tiburón de Groenlandia. El cálculo no procede de observar directamente a un animal joven durante 150 años, sino que es una extrapolación de estimaciones de edad y tamaño.
Detrás de este impresionante experimento mental hay una importante afirmación científica: los tiburones de Groenlandia probablemente viven varios siglos y las hembras sólo alcanzan la madurez reproductiva a una edad superior a la de la vida humana. Esta dimensión temporal es crucial, especialmente para la protección de la especie.
Cómo determinar la edad sin anillos de crecimiento
Para el estudio publicado en 2016 en Science, un equipo internacional examinó los cristalinos de 28 tiburones hembra de Groenlandia. Los animales medían entre 81 y 502 centímetros de largo y procedían de campañas científicas realizadas frente a Groenlandia entre 2010 y 2013. Por lo tanto, no se trataba de una serie de observaciones que se extendieran a lo largo de siglos, sino más bien de una reconstrucción de la edad.
En muchos tiburones se pueden evaluar zonas de crecimiento en estructuras calcificadas. Esto no funciona de forma fiable con el tiburón de Groenlandia. Por ello, los investigadores utilizaron proteínas en el núcleo más interno del cristalino. Este tejido se crea antes del nacimiento y no se reemplaza posteriormente, preservando así una señal química de la fase temprana de la vida.
El factor decisivo fue la datación por pulso de bomba con el isótopo de radiocarbono carbono-14 (14C). Las pruebas de armas nucleares en la superficie aumentaron significativamente su proporción desde mediados de los años cincuenta. Este pulso de bomba también alcanzó las redes alimentarias marinas. En los tiburones más jóvenes sirve como marcador de tiempo; para los animales anteriores a esa edad, la edad debe acotarse mediante curvas de calibración y modelos de probabilidad.
Al menos 272 años, no una edad media
La investigación mostró una longevidad de al menos 272 años. En las representaciones populares, a veces se hace referencia a esta cifra como esperanza de vida media. Eso es demasiado amplio: 272 años marca el límite inferior de la estimación de edad para el animal más grande estudiado y no un promedio de población medido.
Se estimó que la hembra de 502 centímetros de largo tenía 392 ± 120 años. El amplio intervalo no es un detalle irrelevante, sino parte del resultado: en los animales que nacieron mucho antes del inicio de las pruebas de armas nucleares y, por tanto, antes de la señal 14C que puede utilizarse para datar el pulso de una bomba, no se puede determinar el año de nacimiento exacto. Lo que es seguro sobre todo es la escala de los siglos.
La tan mencionada tasa de crecimiento de alrededor de un centímetro por año también es una aproximación. El estudio publicado en Science se refiere a datos de marcado y recaptura más antiguos con un aumento máximo de aproximadamente un centímetro por año. El estudio de 2016 no midió a todos los animales anualmente.
Madurez sexual solo por encima de cuatro metros
Por capturas anteriores se sabía que las hembras de tiburón de Groenlandia sólo se consideran sexualmente maduras cuando sus cuerpos miden alrededor de cuatro metros de largo. Al aplicar el equipo su relación entre edad y tamaño a este umbral, obtuvo una edad de al menos 156 ± 22 años. Esto da como resultado un cálculo tajante pero comprensible: una hembra nacida en 2026 sólo podría tener descendencia en el siglo XXII.
El cálculo no predice cuándo un animal en particular quedará preñado por primera vez. El apareamiento, el período de gestación, las zonas de parto y la mortalidad natural siguen estando investigados de forma incompleta. Sin embargo, muestra cuánto tiempo tiene que sobrevivir una hembra antes de poder contribuir a la siguiente generación.
Por qué la incertidumbre no resta urgencia a la protección
Los tiburones de Groenlandia acaban siendo una captura incidental en las pesquerías de los fondos árticos y subárticos. Si una hembra adulta muere, no podrá ser reemplazada por un nuevo animal al cabo de unos años. Incluso con la estimación de edad más baja, la renovación de la población reproductiva se produce en una escala temporal de generaciones.
Por lo tanto, los autores del estudio dedujeron explícitamente la necesidad de un enfoque de protección preventiva. La liberación cuidadosa de las capturas incidentales vivas, la presentación de datos confiables y la prevención de mortalidad innecesaria son particularmente importantes para esta especie. La madurez sexual tardía no reduce automáticamente el tamaño de las poblaciones, pero sí las hace muy lentas en su respuesta a pérdidas adicionales.
Qué queda del titular
La pegadiza idea de un tiburón que sólo tendrá descendencia en el siglo XXII va al corazón de la lentitud biológica. El planteamiento sigue siendo científicamente riguroso si se mencionan tres restricciones: la tasa de crecimiento es una aproximación, la edad de madurez es una estimación basada en modelos y los 272 años no son un valor promedio.
A pesar de estas incertidumbres, el tiburón de Groenlandia es uno de los vertebrados más extraordinarios del océano Ártico. La investigación no necesita saber exactamente cada año de nacimiento para sacar una conclusión clara: un animal que tarda más de un siglo en reproducirse tolera muy mal las pérdidas evitables.


