En agosto de 2026 se observó una concentración excepcionalmente grande de cazones (Galeorhinus galeus) frente a Les Portes-en-Ré, en la isla francesa de Île de Ré. Actu La Rochelle, citando al parque natural marino competente, informa de unos 500 animales. El fotógrafo submarino Gaël Contal documentó el encuentro con fotografías y grabaciones.
Unos surfistas habían avisado a Contal de la presencia de los tiburones. Según su relato, al principio esperaba ver quizá un solo ejemplar, pero se encontró con decenas en el agua. Mantuvo la distancia para no ahuyentar a estos animales esquivos.
Las fotografías permitieron identificar la especie
A partir de las imágenes de Contal, la asociación francesa para el estudio y la conservación de los peces cartilaginosos, APECS, confirmó la identificación. El cazón es un tiburón costero esbelto de mares templados. Habita plataformas continentales e insulares, aunque también puede encontrarse lejos de la costa en el océano Atlántico.
No obstante, la cifra de unos 500 animales, citada con frecuencia, debe entenderse como una estimación. Los informes públicos no explican ni el método de recuento ni el periodo durante el cual se registraron los animales. Tampoco se han publicado las clases de edad ni la proporción de sexos.
Una gran concentración no demuestra la recuperación de la población
Según la Convención de la ONU sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres, el cazón está clasificado mundialmente en peligro crítico. Esta especie migratoria figura desde 2020 en el apéndice II de la Convención de Bonn. Los cazones pueden realizar extensas migraciones estacionales; se han vuelto a encontrar ejemplares marcados en aguas británicas a más de 2.000 kilómetros de distancia.
Por ello, un grupo numeroso en un único lugar dice poco sobre la evolución de la población total. Los tiburones migratorios pueden concentrarse temporalmente en una zona pequeña y después dispersarse de nuevo a grandes distancias. Una concentración local no debe equipararse a un aumento poblacional.
La especie es sensible a la presión pesquera porque alcanza tarde la madurez sexual y produce relativamente pocas crías. Por eso, además de proteger sus hábitats, también son importantes los controles del comercio internacional del cazón. Estas normas regulan el comercio transfronterizo, pero no sustituyen una gestión pesquera eficaz.
Sigue sin aclararse por qué se reunieron allí los cazones
Los cazones comen, entre otras presas, peces, cefalópodos y crustáceos. Una abundancia temporal de presas podría reunirlos en un lugar; también podrían influir la reproducción, la migración o las condiciones ambientales. Sin embargo, ninguna de estas explicaciones se ha demostrado hasta ahora para la concentración frente a Île de Ré.
En particular, las imágenes por sí solas no permiten identificar una zona de cría. Para ello habría que determinar el tamaño, la edad y el sexo de los animales y comprobar si los jóvenes utilizan el lugar repetidamente y durante periodos prolongados. En la zona de cría de cazones frente a Borkum, ya documentada, fueron precisamente esos registros reiterados los que sustentaron su identificación.
Los avisos de avistamientos ayudan a cubrir lagunas de conocimiento
El parque natural marino considera que la observación es destacable para la biodiversidad de la costa atlántica francesa. El caso también ilustra el valor de los avisos bien documentados: las fotos o los vídeos pueden permitir identificar especies y alertar a los investigadores sobre concentraciones temporales.
Quien observe tiburones o rayas en la costa de Francia puede comunicar el avistamiento mediante el portal de APECS. Son importantes la fecha, una ubicación lo más precisa posible, el número estimado y las imágenes, sin perseguir, rodear ni molestar a los animales para conseguir mejores tomas.


