La mayoría de los depredadores en el océano reducen la velocidad de sus actividades cuando cambian las temperaturas marinas. Los tiburones martillo gigantes (Sphyrna mokarran) constituyen, sin embargo, una notable excepción. Nuevos resultados de investigación de la Florida International University (FIU) muestran que estos impresionantes cazadores marinos mantienen su rendimiento de caza en un rango sorprendentemente amplio de temperaturas del agua entre los meses de invierno y verano.
El estudio, publicado esta semana en «Journal of Experimental Biology», denomina a este fenómeno «resistencia térmica». Se constató que los tiburones martillo gigantes tienen una temperatura óptima del agua de aproximadamente 29,3 grados Celsius (84,7 grados Fahrenheit) para nadar, cazar y mantener su función metabólica normal. Mientras que el rendimiento de la mayoría de los animales disminuye con los cambios de temperatura, la reducción del rendimiento en los tiburones martillo es solo leve.
«Esto nos indica que los tiburones martillo gigantes podrían afrontar los cambios climáticos mejor que otras especies», explicó Yannis Papastamatiou, profesor asociado de Ciencias Biológicas en la FIU e investigador del Institute of Environment, coautor del estudio.
Adaptabilidad con riesgos potenciales
Para su investigación, los científicos de la FIU, en colaboración con investigadores del Georgia Aquarium, del Mote Marine Laboratory y otros socios, utilizaron tecnología de biologging avanzada. Esta les permitió registrar el movimiento, la aceleración, la profundidad y la temperatura del agua de nueve tiburones martillo frente a las costas de Florida y las Bahamas. A partir de esos datos, el equipo pudo elaborar la primera ‘curva de rendimiento térmico’, que muestra cómo varía el rendimiento de los tiburones a diferentes temperaturas.
A pesar de su flexibilidad térmica, los tiburones martillo mayores se encontraron con mayor frecuencia en temperaturas cercanas a sus 29,3 grados Celsius preferidos. Esto indica que, pese a su capacidad de adaptación, siguen buscando condiciones óptimas. «Si las temperaturas marinas cambian, los tiburones martillo podrían desplazar su área de distribución para mantenerse en rangos de temperatura en los que funcionan mejor», afirma Papastamatiou. «Eso podría llevarlos a zonas con mayor presión pesquera.»
Los tiburones martillo mayores están clasificados como vulnerables. Se encuentran entre los depredadores más impresionantes del océano y pueden recorrer miles de kilómetros, pero sus poblaciones han disminuido drásticamente en las últimas décadas. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) los considera «en peligro crítico».


