Quienes conocen mejor a los tiburones suelen mostrarse más receptivos a protegerlos. Esta es una de las conclusiones de una nueva revisión sobre la dimensión humana de la conservación de los tiburones. El equipo encabezado por Juliana M. Gleaves analizó 171 estudios científicos sobre percepciones, experiencias y comportamientos de distintos grupos de población, entre otros aspectos.
El comunicado de Adelaide University, publicado el 7 de septiembre de 2026, destaca que una comprensión más realista del comportamiento y del papel ecológico de los tiburones se asociaba con frecuencia a un menor miedo.
El conocimiento y las actitudes están relacionados
Los trabajos proceden de 32 países, especialmente de Estados Unidos y Australia. Más de la mitad se refería a los «tiburones» en general, sin mencionar una especie concreta. Esto puede hacer que las ideas sobre especies especialmente conocidas influyan en las respuestas.
La revisión muestra asociaciones, pero no demuestra una relación causal general: no permite concluir que una clase determinada o una sola inmersión reduzcan el miedo en todas las personas. La selección de participantes también influye. Quienes reservan excursiones para observar tiburones suelen estar ya sensibilizados con la conservación de la naturaleza y las especies.
Se prefieren medidas no letales, pero sus efectos suelen desconocerse
Muchas personas que utilizan el mar para surfear u otras actividades preferían medidas que no mataran tiburones. Al mismo tiempo, algunas personas encuestadas desconocían que las redes antitiburones existentes pueden matar animales. La universidad considera que esto ofrece una oportunidad concreta para explicar con mayor claridad los métodos utilizados.
También deben participar las comunidades pesqueras: en la revisión, los pescadores reconocían la importancia ecológica de los tiburones, pero señalaban conflictos por la depredación de sus capturas y, en ocasiones, se sentían insuficientemente representados en las decisiones.
La divulgación debe llegar a cada público
Los resultados respaldan adaptar la información a las distintas experiencias. En las excursiones para observar tiburones puede ser útil explicar acciones concretas de conservación; en las playas de baño ayuda explicar claramente las medidas locales. La divulgación debe contextualizar los riesgos reales y tener en cuenta los intereses de los grupos afectados.

