Ha entrado en vigor un acuerdo histórico de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que sienta nuevas bases para la pesca mundial. Por primera vez, un tratado comercial internacional se centra principalmente en criterios ecológicos. El núcleo del acuerdo es la prohibición de las subvenciones más dañinas para las flotas pesqueras, que contribuyen significativamente a la sobrepesca.
Prohibición de subvenciones dañinas
El acuerdo prohíbe el apoyo estatal a flotas involucradas en la pesca ilegal, no declarada y no regulada, así como las subvenciones para la pesca no regulada en alta mar. El objetivo es reducir la presión sobre las poblaciones sobreexplotadas y orientar al sector pesquero hacia una dirección más sostenible.
«Este acuerdo asegura los medios de vida de millones de personas», declaró la directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala.
El acuerdo también obliga a los Estados miembros a informar con mayor transparencia sobre sus subvenciones, a divulgar datos sobre las poblaciones de peces y a tomar medidas para recuperar las poblaciones sobreexplotadas. Organizaciones ecologistas de todo el mundo celebran este paso sin precedentes.
¿Quién subvenciona más?
Según un estudio de Marine Policy de 2019, las subvenciones globales a la pesca ascienden a más de 35.000 millones de dólares anuales. Entre los mayores financiadores se encuentran China, la Unión Europea, EE.UU., Corea del Sur y Japón. Al mismo tiempo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte de que el 35,5 % de las más de 2.500 poblaciones de peces estudiadas ya están sobreexplotadas.
Se alcanzó la ratificación necesaria de dos tercios dentro de la OMC después de que, por último, Brasil, Vietnam, Kenia, Tonga, Omán y Malí adoptaran el acuerdo. También la UE, EE.UU. y China han declarado su aprobación. Sin embargo, es llamativo que India e Indonesia aún no se hayan sumado, a pesar de que ambos países cuentan con grandes flotas pesqueras y, por tanto, tienen una gran responsabilidad.
Punto de inflexión histórico con preguntas abiertas
Con este acuerdo, la OMC desplaza su enfoque de actuación más allá de las meras cuestiones comerciales hacia temas de sostenibilidad. No obstante, quedan puntos críticos: ¿Cómo de efectivos serán los controles en la práctica? ¿Y hasta qué punto los Estados se enfrentarán realmente a su propio lobby industrial? Los expertos ven en el tratado un hito, pero su éxito dependerá de si las disposiciones se aplican de manera consecuente.

