Las redes para tiburones tienen unos 150 metros de largo y se colocan a varios cientos de metros de la costa en el agua. Al contrario de lo que muchos bañistas creen, no forman una barrera. Los tiburones pueden nadar sin problemas por debajo o por encima de las redes. Alrededor del 40 por ciento de los animales capturados se enredan incluso en el lado interior, el más cercano a la playa, lo que significa que ya habían alcanzado la zona de baño. Además, las redes no solo matan tiburones, sino también delfines, tortugas marinas y otros animales marinos, de manera completamente indiscriminada.
Alternativas a la matanza de tiburones
Australia lleva varios años apostando por métodos modernos y no letales, como la vigilancia con drones, las líneas SMART-Drumlines (en las que los tiburones son capturados, marcados y liberados de nuevo), sistemas de alerta en tiempo real y la concienciación del público. Estados como Australia Meridional u Australia Occidental ya han eliminado las redes para tiburones y confían exclusivamente en estos enfoques.
En Queensland, por el contrario, el uso de redes y líneas con cebo incluso se ha ampliado recientemente, un procedimiento que los expertos critican como una medida políticamente motivada de «mano dura» contra los tiburones.

Cambio en la actitud social
Los estudios muestran que, aunque el miedo de la población a los tiburones sigue siendo alto, el apoyo a las medidas letales está disminuyendo. Muchas personas desconocían hasta ahora que las redes están diseñadas para matar tiburones, y no para mantenerlos alejados. Además, investigaciones más recientes demuestran que no hay diferencia en los encuentros con tiburones entre playas con o sin redes.
Incidentes raros – otros peligros mayores
Entre 2015 y 2025, en Australia se registraron una media de unos 20 heridos y casi tres muertes al año por ataques de tiburón. En el mismo período, solo en el año pasado murieron 150 personas ahogadas al bañarse, 84 de ellas en playas. Estadísticamente, el peligro que representan los tiburones es, por tanto, muy bajo en comparación con otros riesgos en el mar.
Un primer paso con efecto señal
La selección de las playas para la prueba corresponde a los municipios locales, que deben enviar sus propuestas al gobierno antes de finales de agosto. Los expertos ven en esta iniciativa un importante punto de inflexión: crea la posibilidad de concienciar a la población sobre las ventajas de los métodos modernos de protección y, al mismo tiempo, reforzar la protección de los animales marinos amenazados.

