En las oscuras profundidades del fiordo Sogne de Noruega, los investigadores han hecho un notable descubrimiento: una especie de percebe que normalmente vive cerca de la costa se ha desarrollado completamente de filtrador a parásito y ahora infesta a tiburones de aguas profundas vivos. La especie Anelasma squalicola penetra con un pedúnculo especializado profundamente en el tejido de sus huéspedes y les extrae directamente nutrientes.
De filtrador a parásito
Los percebes son normalmente filtradores inofensivos. En su fase larvaria se adhieren a sustratos sólidos como rocas o barcos y se alimentan mediante brazos captadores en forma de abanico (cirros), con los que filtran el plancton del agua.
En Anelasma squalicola este mecanismo, sin embargo, se ha vuelto inoperante. Aunque la especie aún posee los típicos cirros, ya no sirven para la alimentación. En su lugar, su pedúnculo crece en forma de raíces en la piel de los tiburones. Allí el tejido se ramifica en el interior del huésped y absorbe nutrientes directamente de la sangre y del tejido circundante.
Las investigaciones muestran que el tracto digestivo del percebe todavía está presente, pero en su mayoría vacío. Una clara prueba del abandono completo de la vida filtradora.
Punto de inflexión evolutivo
Un análisis filogenético de 2014 confirmó que Anelasma squalicola no desciende de antepasados ya parasitarios. En cambio, se desarrolló a partir de percebes pedunculados comunes y de vida libre.
El pariente vivo más cercano es Capitulum mitella, una especie que habita en rocas y que en Asia oriental incluso se utiliza como alimento. Con ello, esta especie documenta una transición evolutiva rara vez observable directamente, de una forma de vida libre a una parasitaria.
Foco en el fiordo Sogne
Afectados son sobre todo los tiburones linterna como Etmopterus spinax, que viven a profundidades de entre aproximadamente 100 y 1.000 metros. En estas zonas con poca luz se han encontrado sorprendentemente muchos individuos con percebes amarillentos y pedunculados. En algunos casos los tiburones llevan varios parásitos al mismo tiempo, con frecuencia en la zona de las aletas dorsales.
Como estos tiburones de aguas profundas se observan raramente, la magnitud de la infestación permaneció sin ser detectada durante mucho tiempo. La concentración en el Sognefjord sugiere que las condiciones ambientales locales favorecen la propagación.
Impacto en los tiburones
Los pedúnculos incrustados provocan daños en los tejidos y sustraen energía a los tiburones. Aunque aparentemente los animales pueden tolerar varios parásitos, la infestación probablemente afecte al crecimiento y a la reproducción.
Los tiburones existen desde hace unos 400 millones de años y han sobrevivido a numerosos cambios ecológicos. Que ahora estén siendo parasitados por un percebe parasitario de aparición evolutiva relativamente reciente constituye un desarrollo inusual y comparativamente nuevo.
¿Qué pasará ahora?
Investigadores contemplan dos escenarios posibles: o bien Anelasma squalicola permanece como un fenómeno localizado en el Sognefjord y desaparece a largo plazo, o bien la especie se establece con éxito y se expande a otras regiones oceánicas.
Independientemente del resultado, este descubrimiento ofrece una rara visión de una transformación evolutiva: un momento en el que una especie marina común se desarrolla hacia un papel ecológico completamente nuevo.

