Tiburón sardina - Lamna nasus

Estructura corporal, características y anatomía
Anatomía y estructura corporal del marrajo sardinero
Un vistazo a las características externas
El marrajo sardinero, conocido científicamente como Lamna nasus, pertenece a la familia de los marrajos (Lamnidae) y es un cazador elegante y altamente especializado de las aguas marinas templadas a frías. Con su estructura corporal aerodinámica, en forma de torpedo, está diseñado de manera óptima para nadar rápido y con resistencia.
La coloración del marrajo sardinero es característica: la parte superior muestra un tono metálico azulado a gris oscuro, que se delimita de forma marcada hacia la parte inferior en un blanco brillante. Esta pronunciada contracoloración sirve de camuflaje: visto desde arriba, el tiburón se funde con el oscuro fondo marino; visto desde abajo, con la clara superficie del agua. A diferencia del tiburón tigre, el marrajo sardinero no presenta ninguna raya ni mancha.
Cabeza y hocico
La cabeza del marrajo sardinero es cónica y termina en un hocico puntiagudo y afilado. Esta forma cónica reduce la resistencia al agua y permite giros rápidos durante la caza. Las fosas nasales son pequeñas y se sitúan en posición ventral (en la parte inferior del hocico). Como en todos los tiburones, están rodeadas de ampollas de Lorenzini, órganos sensoriales electroreceptores que pueden percibir incluso campos eléctricos débiles emitidos por las presas.
Ojos y órganos sensoriales
Los ojos del marrajo sardinero son llamativamente grandes, redondos y oscuros: una adaptación a la vida en aguas templadas a frías, donde las condiciones de luz suelen ser limitadas. Estos ojos grandes permiten una buena visión incluso en aguas turbias o al anochecer. Detrás de cada ojo hay un pequeño espiráculo (spiracle), que en el marrajo sardinero apenas es funcional y solo está presente de forma rudimentaria.
Branquias y estructura de la piel
Cinco largas hendiduras branquiales a cada lado del cuerpo permiten al marrajo sardinero captar oxígeno. Estas branquias se extienden hasta la región pectoral, pero son más cortas que en otros lámnidos, como el tiburón blanco. La piel está cubierta de escamas placoides —pequeñas escamas denticuladas— que le dan a la piel una textura áspera, similar al papel de lija. Estas escamas reducen la resistencia al avance y ofrecen protección frente a parásitos.
Disposición de las aletas
El marrajo sardinero tiene dos aletas dorsales. La primera aleta dorsal es grande, triangular y se sitúa aproximadamente a la altura de los bordes posteriores de las aletas pectorales. La segunda aleta dorsal es claramente más pequeña y se encuentra directamente sobre la pequeña aleta anal. Las aletas pectorales tienen forma de hoz y son relativamente cortas. La aleta caudal es en forma de media luna (lunate) y casi simétrica, un rasgo típico de los tiburones rápidos y pelágicos. Un rasgo anatómico especial son las quillas laterales (quillas laterales) en el pedúnculo caudal, que aportan estabilidad a altas velocidades.
Dentadura y dientes
La dentición del marrajo sardinero es muy característica y se diferencia claramente de la de otras especies de tiburón. Los dientes son esbeltos, como dagas y lisos, sin los bordes aserrados que se encuentran en los tiburones tigre o en el tiburón blanco. Son ideales para atrapar y sujetar presas lisas y rápidas, como caballas, arenques y calamares.
En la mandíbula superior, los dientes se mantienen erguidos, mientras que en la mandíbula inferior están ligeramente inclinados hacia dentro. En la base de cada diente más grande suele haber pequeños dientes accesorios (cúspides). Como en todos los tiburones, los dientes rotos o desgastados se sustituyen continuamente por otros nuevos procedentes de las filas dentales posteriores: un mecanismo de recambio de por vida.
Diferencias sexuales: machos vs. hembras
Tamaño corporal y peso
En los marrajos sardinero se observan claras diferencias de tamaño entre sexos, y por lo general las hembras llegan a ser más grandes y pesadas que los machos. Las hembras adultas alcanzan de media una longitud de 2 a 2,5 metros y, en casos excepcionales, hasta 3,6 metros. Los machos suelen ser algo más pequeños y alcanzan longitudes medias de aproximadamente 1,8 a 2,4 metros.
También hay diferencias de peso: debido a su mayor masa corporal, las hembras pesan de media más; los ejemplares grandes pueden llegar a 230 kg, mientras que los machos suelen pesar entre 60 y 135 kg.
Órganos reproductores y características externas
La característica externa más fiable para diferenciar los sexos son los llamados claspers (o clásperes): órganos reproductores pares, con forma de varilla, situados en los bordes internos de las aletas pélvicas de los machos. Son claramente visibles y sirven durante el apareamiento para la transferencia de esperma. En las hembras, estas estructuras están totalmente ausentes.
Aparte de los claspers y de la diferencia de tamaño, machos y hembras apenas se distinguen externamente. Ambos sexos presentan la típica parte superior de color azul metálico y la parte inferior blanca, así como formas de aletas y estructuras dentales idénticas.
Maduración y crecimiento
La madurez sexual en los marrajos sardinero se alcanza en momentos diferentes según el sexo. Los machos maduran sexualmente antes que las hembras, normalmente con una longitud corporal de entre 1,5 y 1,9 metros, lo que corresponde a una edad aproximada de 4 a 8 años.
Las hembras, en cambio, necesitan más tiempo para madurar. Alcanzan la madurez sexual solo cuando miden aproximadamente entre 2 y 2,2 metros, lo que puede corresponder a una edad de 8 a 13 años. Este periodo de desarrollo más largo está relacionado con el sistema reproductivo, energéticamente costoso: las hembras de marrajo sardinero son ovovivíparas (vivíparas con huevos), es decir, llevan los huevos en el cuerpo hasta que las crías eclosionan y nacen vivas. La gestación dura aproximadamente entre 8 y 9 meses, y una camada suele incluir de 1 a 5 crías, que al nacer ya miden entre 60 y 75 cm.
Distribución y hábitat
Distribución global
El marrajo sardinero (Lamna nasus) es un habitante típico de regiones marinas templadas a frías y presenta un patrón de distribución característico transatlántico y transpacífico. A diferencia de muchas otras especies de tiburón, prefiere temperaturas del agua más frías, entre aproximadamente 5 y 18 °C, y evita en gran medida las aguas tropicales.
En el Atlántico Norte, su área de distribución se extiende desde la costa este de Norteamérica —de Terranova a Nueva Jersey—, pasando por Groenlandia e Islandia, hasta las aguas costeras europeas. Aquí se distribuye desde Noruega y las islas británicas, pasando por el mar del Norte, hasta el golfo de Vizcaya y el Mediterráneo occidental. Se han documentado avistamientos aislados en el Mediterráneo; sin embargo, allí es claramente más raro que en el Atlántico abierto.
En el Atlántico Sur se encuentran marrajos sardineros frente a las costas de Sudáfrica, Argentina y el sur de Brasil, donde aprovechan corrientes marinas frías.
La especie también está ampliamente distribuida en el Pacífico Norte: desde la costa de Japón y el mar de Ojotsk, pasando por las Aleutianas, hasta la costa oeste de Norteamérica —de Alaska al sur de California—. En el Pacífico Sur, los marrajos sardineros se encuentran frente a Australia, Nueva Zelanda y Chile.
Hábitats y profundidades
Los tiburones marrajo sardinero habitan tanto regiones costeras como oceánicas y muestran una notable flexibilidad en el uso de la profundidad. Están activos principalmente entre la superficie y los 200 metros de profundidad, pero también se han registrado de forma regular a profundidades de hasta 700 metros. En ocasiones incluso descienden hasta 1360 metros, por ejemplo durante la caza de calamares de aguas profundas o en largas migraciones.
Con especial frecuencia se encuentran en regiones con alta densidad de presas, por ejemplo en zonas donde hay bancos de caballa, arenques o calamares. Las aguas costeras suelen servir como áreas de cría para los juveniles, mientras que los adultos se desplazan más mar adentro, hacia el mar abierto.
Comportamiento migratorio
El tiburón marrajo sardinero es un tiburón claramente migratorio que recorre grandes distancias de forma estacional. Estas migraciones dependen en gran medida de la temperatura y de la disponibilidad de alimento. Los marcajes satelitales y los datos de captura muestran que algunos individuos realizan migraciones transatlánticas entre Norteamérica y Europa, en parte a lo largo de distancias de más de 3000 kilómetros.
En verano, los tiburones marrajo sardinero suelen desplazarse hacia aguas más septentrionales y frías, donde siguen la presencia estacional de peces presa como los arenques o las caballas. En otoño e invierno, muchas poblaciones regresan a regiones más cálidas y meridionales o se refugian en capas de agua más profundas, donde la temperatura se mantiene más estable. Este marcado patrón migratorio norte-sur los convierte en una de las especies de tiburón más móviles de las latitudes templadas.
Los juveniles tienden a permanecer más tiempo en zonas costeras, mientras que los adultos prefieren hábitats oceánicos y recorren grandes distancias en mar abierto.

Hábitats típicos
Los tiburones marrajo sardinero están adaptados a aguas más frías y templadas y muestran una clara preferencia por determinadas regiones marinas. A diferencia de especies tropicales como el tiburón tigre, prefieren temperaturas más bajas y pueden encontrarse tanto en zonas costeras como en áreas pelágicas.
Aguas costeras
Los marrajos sardinero se encuentran a menudo en zonas de la plataforma continental, donde cazan a profundidades de 0 a unos 200 metros. Prefieren regiones costeras con abundancia de peces, especialmente en áreas con bancos de caballa, arenque y sardina. En estas zonas patrullan regularmente a lo largo de costas rocosas, bahías y sobre bancos de arena.
Mar abierto
Como tiburón altamente pelágico, el marrajo sardinero también se encuentra mar adentro, en el océano abierto. Sigue a los bancos de peces migratorios y puede recorrer grandes distancias. En estas áreas se mueve sobre todo a profundidades de entre 50 y 250 metros, pero también puede descender a más de 1.360 metros.
Preferencia de temperatura
Un rasgo esencial del marrajo sardinero es su adaptación a temperaturas de agua frías. Prefiere aguas entre 5 y 15 °C y, por ello, se encuentra principalmente en las latitudes templadas del Atlántico norte y del Pacífico sur. En verano, los marrajos sardineros suelen seguir las corrientes frías hacia el norte; en invierno, se retraen a regiones meridionales más cálidas.
Diferencias entre grupos de edad
Los juveniles pasan sus primeros años de vida, por lo general, en aguas más someras y cercanas a la costa, donde están más protegidos de peces depredadores mayores y encuentran alimento abundante. Los marrajos sardineros adultos son bastante más móviles y realizan largas migraciones entre las zonas de alimentación y de reproducción. Para ello utilizan tanto zonas costeras como el mar abierto y muestran un marcado comportamiento migratorio estacional.
Modo de vida, alimentación y reproducción
Modo de vida y comportamiento general
El marrajo sardinero (Lamna nasus) es un ejemplar solitario muy activo que vive preferentemente en las aguas más frías de las zonas templadas. Los animales solo forman grupos de manera ocasional cuando la densidad de presas es especialmente alta, por ejemplo durante los bancos estacionales de caballa o las migraciones de arenque. En esos casos, varios individuos cazan juntos, sin llegar a desarrollar una estructura social fija.
Los marrajos sardineros se cuentan entre los nadadores más rápidos y resistentes de entre los tiburones. Su cuerpo de forma torpediforme, la aleta caudal en forma de media luna y las quillas laterales en el pedúnculo caudal permiten altas velocidades y maniobras ágiles. Prefieren cazar en mar abierto (pelágico) y persiguen activamente presas rápidas a lo largo de grandes distancias.
Una particularidad biológica del tiburón marrajo sardinero es su capacidad de endotermia regional: mediante un sistema de contracorriente (rete mirabile) puede mantener la temperatura corporal —especialmente en los músculos, los ojos y el cerebro— varios grados por encima de la temperatura del agua. Esto le permite seguir siendo ágil y reaccionar con rapidez incluso en aguas frías.
Alimentación y estrategia de caza
El tiburón marrajo sardinero se alimenta principalmente de peces óseos de tamaño mediano. Entre sus presas preferidas se encuentran caballas, arenques, merluzas, jureles y sardinas. Los calamares y otros cefalópodos también forman parte habitual de su dieta. Con menor frecuencia, el tiburón marrajo sardinero captura tiburones más pequeños, rayas u otros peces cartilaginosos.
La caza se realiza sobre todo en aguas abiertas y se ve favorecida por la excelente visión de sus grandes ojos y sus rápidos movimientos de natación. Los tiburones marrajo sardinero emplean ataques sorpresa y breves fases de aceleración para dispersar los bancos de peces y aislar a individuos concretos. Sus dientes esbeltos, semejantes a dagas, son ideales para agarrar y sujetar presas lisas y rápidas.
Reproducción
El tiburón marrajo sardinero es ovovivíparo, es decir, vivíparo a partir de huevos. Los huevos fecundados se desarrollan en el útero materno y las crías eclosionan poco antes del nacimiento. La gestación dura aproximadamente de 8 a 9 meses. En cada camada nacen entre 1 y 5 crías, que ya miden entre 60 y 75 cm al nacer.
Las hembras alcanzan la madurez sexual tarde, por lo general entre los 8 y 13 años, con una longitud corporal de alrededor de 2 a 2,2 metros. Los machos maduran antes, aproximadamente entre los 4 y 8 años, con 1,5 a 1,9 metros de longitud. El tamaño de camada relativamente pequeño y los largos intervalos reproductivos hacen que la especie sea especialmente vulnerable a la sobrepesca.
Particularidades y amenazas
Una de las características más notables del marrajo sardinero es su endotermia, es decir, la capacidad de generar y conservar el calor corporal. Esto le proporciona una clara ventaja en aguas frías frente a los peces de sangre fría y le permite una mayor distribución geográfica.
El marrajo sardinero está gravemente amenazado debido a su lenta tasa de reproducción y su largo tiempo de desarrollo. La pesca intensiva —tanto como captura accesoria como de forma dirigida— ha reducido drásticamente las poblaciones en todo el mundo. En muchas regiones, las poblaciones ya han colapsado o están disminuyendo con fuerza. Los intervalos de reproducción más cortos, derivados de la presión pesquera, agravan aún más el problema, ya que las poblaciones no pueden recuperarse lo suficiente.
Reproducción y ciclo de vida
Los marrajos sardineros son ovovivíparos (ovovivíparos): esto significa que las crías se desarrollan primero a partir de huevos en el útero materno, eclosionan allí y luego nacen vivas. Durante la gestación, los embriones se alimentan primero del saco vitelino y más tarde también mediante la oofagia, es decir, comen huevos no fecundados que la hembra sigue produciendo.
| Merkmal | Beschreibung |
|---|---|
| Ciclo reproductivo | aproximadamente cada 1 a 2 años por hembra |
| Gestación | aproximadamente 8 a 9 meses |
| Tamaño de la camada | entre 1 y 5 crías, normalmente 3 a 4 |
| Tamaño al nacer | alrededor de 60 a 75 cm |
| Madurez sexual | machos con aprox. 1,5 a 1,9 m; hembras con aprox. 2,0 a 2,2 m de longitud |
| Esperanza de vida estimada | aproximadamente 25 a 45 años |
El apareamiento tiene lugar normalmente a finales de verano u otoño. Machos y hembras se reúnen en determinadas regiones, donde el apareamiento se inicia mediante varios rodeos y contacto corporal. Los machos a menudo muerden las aletas pectorales de las hembras para sujetarse durante la cópula.
El parto suele producirse a comienzos del verano en aguas costeras templadas. Las crías de marrajo sardinero nacen completamente desarrolladas y son independientes de inmediato. No hay cuidado materno después del nacimiento. Los juveniles permanecen preferentemente en zonas costeras más someras, donde están más protegidos de depredadores mayores y encuentran alimento suficiente.
Los marrajos sardineros crecen relativamente despacio y no alcanzan la madurez sexual hasta pasados varios años. Los machos alcanzan la madurez sexual antes (entre los 4 y los 8 años), las hembras necesitan más tiempo (entre los 8 y los 13 años). Esta lenta tasa de reproducción hace que la especie sea especialmente vulnerable a la sobrepesca.
Seres humanos y marrajos sardineros
Timidez natural y encuentros con personas
El marrajo sardinero muestra una timidez natural hacia las personas y solo rara vez se acerca a ellas. Los encuentros entre buceadores o nadadores y marrajos sardineros son extremadamente raros. Hasta ahora hay pocos ataques documentados a seres humanos: la especie se considera inofensiva. Incluso en encuentros directos, el marrajo sardinero se comporta con cautela y por lo general evita el contacto.
Para los buceadores, el marrajo sardinero es un animal sumamente fascinante, pero difícil de observar. Debido a su preferencia por aguas frescas y templadas y a su naturaleza esquiva, los avistamientos son poco frecuentes y se consideran una experiencia especial.
Zonas de avistamiento conocidas del marrajo sardinero
Hay algunas regiones en las que los marrajos sardineros se avistan con mayor regularidad y que resultan interesantes para buceadores comprometidos:
• Gales (Reino Unido): Frente a la costa de Gales, especialmente alrededor de Pembrokeshire, se observan repetidamente marrajos sardineros. Las aguas frías y ricas en nutrientes ofrecen condiciones ideales.
• Irlanda: Las aguas costeras irlandesas también son conocidas por avistamientos ocasionales de marrajos sardineros, especialmente en verano y otoño.
• Sudáfrica: En las aguas más frías frente a la costa sudafricana, especialmente en el Atlántico, se producen encuentros aislados con marrajos sardineros.
A pesar de estas zonas conocidas, el marrajo sardinero sigue siendo una visión rara y especialmente codiciada para los buceadores.

Amenaza por la pesca
El marrajo sardinero lleva décadas viéndose gravemente afectado por la pesca comercial y deportiva. Su carne es apreciada y se procesa en forma de filetes, sus aletas se utilizan en la sopa de aleta de tiburón, y su aceite de hígado se emplea en diversas industrias. Este uso tan diverso ha hecho que el marrajo sardinero haya sido y siga siendo intensamente perseguido.
Además de la pesca dirigida, el marrajo sardinero a menudo se captura como captura accidental en la pesca con palangre y con redes de enmalle. Esta extracción no intencionada de las poblaciones contribuye de forma considerable a la amenaza de la especie. Muchos animales mueren en las redes o en los anzuelos antes de poder ser liberados.
También en la pesca deportiva, el marrajo sardinero es un objetivo codiciado. Por su fuerza corporal y velocidad, se considera una captura exigente. A pesar del aumento de las prácticas de captura y suelta, muchos animales mueren a consecuencia de la lucha o de las lesiones causadas por los anzuelos.
Desplome de la población y medidas de protección
Debido a décadas de sobrepesca, las poblaciones del marrajo sardinero han disminuido de forma dramática en muchas regiones. Especialmente en el Atlántico Norte, donde la especie estuvo históricamente muy extendida, se han documentado descensos importantes.
Como respuesta a esta evolución, se han reclamado internacionalmente numerosas medidas de protección y algunas se han aplicado:
• La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) clasifica al marrajo sardinero como «vulnerable» (Vulnerable).
• En distintos países y regiones existen cuotas de captura, tallas mínimas o prohibiciones totales de captura para el marrajo sardinero.
• La Unión Europea y otras naciones pesqueras trabajan en planes de gestión sostenible para estabilizar las poblaciones y conservarlas a largo plazo.
• Los programas científicos de evaluación de poblaciones y marcado del marrajo sardinero aportan datos importantes para la conservación de la especie.
A pesar de estos esfuerzos, el futuro del marrajo sardinero sigue siendo incierto. La lenta tasa de reproducción —las hembras alcanzan la madurez sexual tarde y dan a luz a pocas crías— dificulta considerablemente la recuperación de las poblaciones.
Amenazas y evolución de la población
El marrajo sardinero (Lamna nasus) se encuentra entre las especies de tiburón más amenazadas del mundo. A pesar de su antaño amplia distribución en mares templados a fríos, la especie ha disminuido drásticamente o casi ha desaparecido en muchas regiones debido a la sobrepesca masiva. En este artículo analizamos en detalle la situación actual de amenaza y la evolución poblacional del marrajo sardinero.
Evolución de la población a nivel mundial: un descenso alarmante
Las poblaciones de marrajo sardinero se han desplomado de forma masiva en todo el mundo en las últimas décadas. La situación es especialmente dramática en el Atlántico Norte, donde históricamente la especie era más frecuente. En el mar del Norte y el mar Báltico, el marrajo sardinero se considera hoy en día prácticamente extinguido: los avistamientos se han vuelto raros y allí prácticamente ya no existe una población reproductora.
También en el Mediterráneo, donde antes era habitual encontrar marrajos sardineros, hoy la especie es extremadamente rara. Las estadísticas de capturas muestran un descenso de más del 90 % desde mediados del siglo XX. En el Atlántico nororiental —frente a las costas de Gran Bretaña, Irlanda, Noruega e Islandia— las poblaciones aún existen, pero también están muy amenazadas y muy por debajo de los niveles históricos.
Poblaciones más pequeñas, pero también en retroceso, se encuentran en el Pacífico Norte (frente a Alaska, Canadá y Japón), así como en el Atlántico Sur (frente a Argentina y Sudáfrica). También allí, los estudios muestran un descenso continuo de las poblaciones, aunque no tan dramático como en el Atlántico Norte.
Principales amenazas: ¿por qué el marrajo sardinero está tan amenazado?
Pesca dirigida
El marrajo sardinero fue durante décadas objetivo de una intensa pesca comercial. Su carne se considera sabrosa y se comercializó en muchos países —especialmente en Escandinavia, el Reino Unido y Norteamérica— como pescado para consumo. Además, las aletas se utilizaron para el mercado asiático y el aceite de hígado para fines farmacéuticos y cosméticos.
La pesca dirigida con palangres, redes de enmalle y redes de arrastre provocó cifras de captura masivas. En las décadas de 1960 y 1970 se capturaron anualmente en el Atlántico Norte miles de toneladas de marrajo sardinero, mucho más de lo que las poblaciones podían soportar.
Captura incidental
Además de la pesca dirigida, la captura incidental también supone un problema considerable. Los marrajos sardineros quedan a menudo atrapados en redes destinadas a otras especies de peces como el bacalao, la caballa o el atún. Dado que muchas flotas pesqueras no están obligadas a documentar con precisión las capturas incidentales, la cifra real de marrajos sardineros muertos por captura incidental es probablemente bastante mayor que la registrada oficialmente.
Baja tasa de reproducción
Una de las principales causas del riesgo del marrajo sardinero es su biología reproductiva extremadamente lenta. Las hembras alcanzan la madurez sexual solo a los 8 a 13 años, y los machos entre los 4 y 8 años. La gestación dura de 8 a 9 meses, y en cada camada nacen solo de 1 a 5 crías.
Esta baja tasa de reproducción significa que las poblaciones de marrajo sardinero solo pueden recuperarse muy lentamente, incluso si disminuye la presión pesquera. En comparación con muchas especies de peces óseos, que producen miles de huevos al año, el marrajo sardinero es biológicamente extremadamente vulnerable a la sobrepesca.
Desproporción entre la presión pesquera y el potencial de recuperación
El problema central en la protección del marrajo sardinero es el grave desequilibrio entre la alta presión pesquera y el bajo potencial de recuperación de la especie. Incluso tras la introducción de restricciones de captura o medidas de protección, se necesitan décadas para que las poblaciones puedan recuperarse de forma significativa, siempre que la presión pesquera se mantenga realmente baja.
Sin embargo, en muchas regiones la pesca solo se detuvo después de que las poblaciones ya hubieran colapsado. En ese momento, el tamaño poblacional era tan reducido que una recuperación natural se ha vuelto extremadamente lenta o incluso imposible.
Estatus de protección y medidas internacionales
Clasificación de la UICN
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al marrajo sardinero a nivel global como “Endangered” (en peligro). En algunas regiones, especialmente en el Atlántico nororiental y el Mediterráneo, la especie figura como “Critically Endangered” (en peligro crítico). Esta clasificación subraya la urgencia de adoptar medidas de protección.
CITES Apéndice II
Desde 2014, el marrajo sardinero está incluido en el Apéndice II de la Convención de Washington sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). Esto significa que el comercio internacional de productos del marrajo sardinero (carne, aletas, aceite) debe estar estrictamente regulado y supervisado. Los países exportadores deben demostrar que la captura se realiza de forma sostenible y que la especie no se ve amenazada aún más.
Protección en la UE
En las aguas de la Unión Europea, el marrajo sardinero está estrictamente protegido desde 2010. Rige una prohibición total de captura para todos los Estados miembros de la UE. También las capturas accesorias deben liberarse de inmediato, siempre que el animal siga con vida. Estas medidas son un paso importante para proteger las poblaciones europeas, fuertemente diezmadas.
Prohibiciones de captura y regulaciones
Además de la UE, otros países y organizaciones regionales de pesca también han adoptado medidas de protección:
– Noruega e Islandia han reducido drásticamente las cuotas de captura o las han suspendido temporalmente.
– Canadá ha introducido restricciones de captura para la costa atlántica.
– En Nueva Zelanda y Australia se aplican regulaciones estrictas para las capturas accesorias.
Sin embargo, en muchas regiones sigue faltando controles efectivos y mecanismos de aplicación.
Éxitos y fracasos en la conservación
Éxitos
En algunas regiones, las medidas de protección muestran los primeros efectos positivos. En los últimos años se han avistado con mayor frecuencia marrajos sardinero frente a las costas de Irlanda y Gran Bretaña, lo que podría indicar una ligera recuperación. Los estudios de seguimiento también han aportado valiosos conocimientos sobre las rutas migratorias y el uso del hábitat, que pueden utilizarse para medidas de protección específicas.
Fracasos y desafíos
No obstante, la situación general sigue siendo crítica. En muchas regiones, las poblaciones están tan mermadas que la recuperación es incierta. La pesca ilegal, la vigilancia insuficiente y el elevado nivel de capturas accesorias en aguas internacionales siguen siendo problemas centrales.
Además, en muchas partes del área de distribución faltan datos exhaustivos sobre el tamaño de las poblaciones y las tendencias de las existencias, lo que dificulta la planificación y la aplicación de estrategias de protección eficaces.
Conclusión: urgente necesidad de actuar
El marrajo sardinero es un ejemplo del destino de muchos depredadores marinos muy móviles y de reproducción lenta. Sin una protección internacional coherente, controles eficaces y el fin de la sobrepesca, la especie seguirá disminuyendo o desaparecerá por completo en amplias zonas de su área de distribución.
Se necesitan con urgencia mayores esfuerzos —tanto a nivel político mediante acuerdos internacionales como a través de la investigación científica y la concienciación pública— para conservar el marrajo sardinero a largo plazo.
Evolución de la población en distintas regiones
La evolución global de la población del marrajo sardinero es alarmante. Los registros a largo plazo y los estudios regionales muestran un descenso dramático que en muchas regiones se mantiene desde hace décadas.
Atlántico Norte
En el Atlántico Norte, donde los marrajos sardinero eran históricamente frecuentes, las poblaciones se han desplomado de forma masiva. En aguas europeas, los datos de campañas de pesca muestran que las tasas de captura han disminuido en más de un 80 % desde la década de 1960. Las poblaciones del Atlántico Nororiental son las más afectadas, donde la pesca comercial y las capturas accesorias han diezmado gravemente las poblaciones.
También ha disminuido el tamaño corporal medio de los ejemplares capturados, lo que sugiere que, en particular, los individuos grandes y sexualmente maduros han desaparecido de las poblaciones. Esto tiene consecuencias a largo plazo para la capacidad de recuperación de las poblaciones.
Atlántico noroeste
En aguas canadienses y estadounidenses, la situación es igual de crítica. Desde la década de 1960 se observa un descenso continuo. Aunque la pesca comercial del marrajo sardinero se ha reducido en gran medida en Canadá, la recuperación de las poblaciones es extremadamente lenta o se ha estancado por completo. Los científicos estiman que las poblaciones del Atlántico Noroccidental se han reducido entre un 70 y un 90 %.
Un problema particular es la captura accesoria en la pesca con palangre. Muchos marrajos sardinero mueren antes incluso de poder reproducirse, lo que dificulta considerablemente la recuperación.
Atlántico sur y Pacífico sur
También en las aguas templadas del hemisferio sur se observan tendencias preocupantes. En Argentina, Chile y Nueva Zelanda, las poblaciones de marrajo sardinero han disminuido notablemente en las últimas décadas. En estas regiones, la especie se captura de forma regular como captura accesoria en la pesca industrial.
Especialmente dramática es la situación en aguas argentinas, donde la intensa pesca de arrastre de fondo ha afectado fuertemente a las poblaciones de marrajo sardinero. Las estimaciones apuntan a un descenso de al menos un 50 % en los últimos 30 años.
Posibilidades de recuperación y perspectivas de futuro
La recuperación de las poblaciones de marrajo sardinero es extremadamente difícil debido a sus características biológicas. Los marrajos sardineros crecen lentamente, alcanzan la madurez sexual tarde y tienen una baja tasa reproductiva (solo de 1 a 5 crías por camada). Estos factores hacen que la especie sea especialmente vulnerable a la sobrepesca.
Incluso con una prohibición total de la pesca, la recuperación de las poblaciones llevaría décadas. Los científicos advierten que, sin medidas de protección estrictas y cooperación internacional, la población global de marrajo sardinero seguirá disminuyendo. La tendencia mundial va a la baja y actualmente no hay indicios de un cambio de tendencia.
Ficha técnica
- Primera descripción:
- Tamaño máximo:
- Profundidad:
- Edad máxima:
- Peso máximo:
- Tipo de agua:
- Estado IUCN:
Taxonomía
- Reino:
- Filo:
- Subfilo:
- Infrafilo:
- Parvfilo:
- Clase:
- Subclase:
- Superorden:
- Orden:
- Familia:
- Género:

