Algunas especies marinas aparecen una vez y desaparecen durante décadas. Entre ellas se encuentra el tiburón perro de vela (Sailback Houndshark), un tiburón raro con una aleta dorsal inusualmente alta. Fue descrito por primera vez en 1973, después de que se capturara una hembra preñada cerca del río Gogol, en la bahía Astrolabe (Papúa Nueva Guinea). Durante cincuenta años, este ejemplar fue la única prueba de su existencia.
Regreso al lugar del hallazgo: fotos documentan una población superviviente
En marzo de 2020, investigadores junto con pescadores locales encontraron nuevas pistas: varias imágenes mostraban tiburones con una aleta dorsal marcadamente alta – cinco hembras, claramente identificables como el tiburón perro de vela, desaparecido durante tanto tiempo. Dos años después, en la misma región, se documentó por primera vez un macho. Esto confirma que la especie aún existe y sigue habitando las aguas de Papúa Nueva Guinea.
Captura incidental en lugar de especie objetivo – y poco valor en el mercado
Pescadores de la bahía Astrolabe informan de que la especie se captura ocasionalmente como captura incidental, especialmente durante la pesca de «jewfish» para el lucrativo comercio de vejiga natatoria. La mayoría de las capturas ocurren entre marzo y julio, y nuevamente en la estación seca, de agosto a noviembre. La carne tiene poco valor local, y las aletas se consideran de baja calidad para el comercio de aletas.
Área de distribución extremadamente pequeña
Todos los registros recientes provienen de las proximidades de la desembocadura del río Gogol. El tiburón parece preferir zonas más profundas en la estrecha plataforma continental, donde entra en contacto con pescadores artesanales. La alta concentración de hallazgos en la bahía Astrolabe sugiere microendemismo, es decir, una distribución muy limitada.
Algunos investigadores sospechan que la especie estuvo alguna vez más extendida – quizás más allá de Papúa Nueva Guinea, hasta Indonesia. Hoy en día, podría quedar «solo una pequeña población residual», según el investigador de tiburones David Ebert.
Amenazas: sobrepesca y presión sobre el hábitat
Como ocurre con muchos tiburones y rayas, la sobrepesca y la pérdida de hábitat son los mayores riesgos. Incluso sin pesca dirigida, la captura incidental regular puede amenazar rápidamente a una especie con una población pequeña, especialmente si su área de distribución es tan limitada.
Valor científico y próximos pasos
El tiburón perro de vela representa una línea evolutiva independiente dentro de los triáquidos y, por tanto, es de gran interés científico. Dos ejemplares conservados se encuentran en la Universidad de Papúa Nueva Guinea; junto con socios en Australia y Florida, se realizarán análisis de ADN para establecer una base genética para futuros monitoreos.
«Este trabajo establece una base genética y ayuda a desarrollar estrategias de protección», afirma Jack Sagumai, autor principal del estudio.
Símbolo de protección y cooperación
El redescubrimiento después de medio siglo da esperanza, pero también es una advertencia. Una especie tan rara y de distribución local puede desaparecer sin ser notada. La ciencia, las medidas de protección y el conocimiento de las comunidades locales deben trabajar juntos para convertir un curioso redescubrimiento en una protección duradera. El estudio ha sido publicado en el Journal of Fish Biology.

