En el atolón de Fakarava (Polinesia Francesa), investigadores han identificado un canal de apenas media milla de longitud como centro vital para los tiburones grises de arrecife. Allí los animales encuentran alimento, limpieza, apareamiento e incluso dan a luz — muchos tiburones pasan hasta el 90 % de su tiempo en esta pequeña zona. Nuevas investigaciones sugieren que estos «super hábitats» pueden contribuir de manera decisiva a la protección de especies de tiburones migratorios.
¿Qué caracteriza a un super hábitat?
Los super hábitats reúnen varias funciones vitales en un espacio reducido: poblaciones densas de presas, condiciones de corriente adecuadas, zonas de descanso y estaciones de peces limpiadores. En el canal de Fakarava se han documentado todos estos elementos: los investigadores observaron mordidas de apareamiento, crías e incluso un nacimiento, registrado con cámaras y bio-registradores fijados a los animales.
Observaciones y métodos
El equipo dirigido por Yannis Papastamatiou (Florida International University) combinó observaciones submarinas, cámaras instaladas en animales y dispositivos de rastreo. Así pudieron comprobar que muchos individuos regresan repetidamente al canal y atraviesan allí casi todas las fases de su vida. Estos datos demuestran que no solo son importantes las áreas marinas protegidas de gran extensión, sino también la protección específica de pequeños hábitats de alta calidad.
Por qué esto es relevante para la conservación de los tiburones
Las especies muy móviles, como los tiburones, recorren grandes distancias y, por tanto, son difíciles de proteger. Los super hábitats ofrecen una oportunidad: si se protegen estos corredores y puntos calientes, se puede asegurar gran parte de la población y su ciclo reproductivo con un esfuerzo relativamente pequeño. Papastamatiou subraya que los super hábitats no son una alternativa completa a las áreas marinas protegidas de gran extensión, pero sí un complemento eficaz.
Recomendaciones de actuación
Los investigadores recomiendan buscar activamente más super hábitats en todo el mundo e incorporarlos a la planificación de la conservación. Las medidas incluyen desde restricciones temporales de pesca hasta regulaciones estrictas para la navegación y el turismo, así como la vigilancia local. Tales corredores de protección podrían ayudar a que las poblaciones de tiburones sean más resilientes frente a la sobrepesca, la pérdida de hábitat y los efectos del cambio climático.
Perspectivas
El ejemplo de Fakarava demuestra cuánta protección se puede lograr en áreas relativamente pequeñas y ecológicamente de alta calidad. El desafío ahora es encontrar lugares similares, validarlos científicamente y protegerlos junto con las autoridades y las comunidades locales, antes de que estos puntos calientes se vean debilitados por el uso humano.
«Los super hábitats nunca serán la solución única, pero deben formar parte de las estrategias modernas de conservación para los depredadores marinos migratorios.» — Yannis Papastamatiou




