En abril de 2025 se produjo un ataque mortal de tiburón frente a la costa de Hadera, en Israel, que acabó con la vida de un turista de 40 años. El hombre estaba practicando esnórquel para observar tiburones cuando fue atacado por varios ejemplares. Testigos presenciales grabaron el suceso: el viajero pidió ayuda antes de que la superficie del agua se tiñera de rojo y aparecieran varias aletas de tiburón. Al día siguiente solo se hallaron en el mar unos pocos restos humanos que permitieron la identificación forense.
Culpables inusuales: parientes parecidos al tiburón toro
Especialmente notable: Los animales implicados eran con toda probabilidad tiburones oscuros (Carcharhinus obscurus), también conocidos como “dusky sharks”. Esta especie no se considera peligrosa para los humanos y hasta entonces no había estado implicada en ninguna muerte en todo el mundo. Los análisis de las grabaciones de vídeo confirmaron la presencia de al menos dos de estos tiburones que participaron en un ataque colectivo.
❗️🦈🇮🇱 – On April 21, 2025, a shark attack off Olga Beach, Hadera, Israel, left an Israeli diver presumed dead.
The diver, spearfishing near the Hadera River estuary, was attacked after attracting a shark with blood from his catch, as seen in eyewitness footage showing… pic.twitter.com/KPQkkgJgX9
— 🔥🗞The Informant (@theinformant_x) April 21, 2025
Cómo se produjo la escalada
Los científicos reconstruyen el desarrollo en dos fases. En primer lugar, un solo tiburón pudo haber sido atraído por la señal electromagnética de la cámara del buceador de superficie, lo que provocó una llamada mordida refleja o de “torpeza”. Este primer ataque probablemente no estaba destinado a capturar una presa, pero causó una herida con pérdida de sangre. El olor de la sangre y los sonidos del ataque desencadenaron entonces una situación de frenesí alimenticio: más tiburones se lanzaron sobre la víctima y le infligieron mordidas depredadoras mortales.
El comportamiento se denomina “feeding frenzy” – un frenesí alimenticio que surge cuando varios depredadores compiten al mismo tiempo por una fuente de alimento percibida. En estas situaciones, se suprime la timidez natural de los animales, por lo que también los humanos pueden convertirse en objetivos, aunque normalmente no se los considere presas.
Contexto: influencias humanas
Desde hace algunos años, decenas de tiburones se reúnen regularmente en Hadera, atraídos por aguas de refrigeración cálidas y vertidos de instalaciones industriales. Paralelamente, allí se ha desarrollado un turismo de tiburones no regulado. La alimentación frecuente por parte de los visitantes ha provocado una “conducta de mendicidad” en los animales, un comportamiento que los acerca de forma antinatural a las personas y reduce su cautela.
Los expertos advierten: tales intervenciones artificiales alteran el comportamiento de los animales y aumentan el riesgo de incidentes peligrosos. Reclaman una prohibición total de la alimentación de tiburones, así como normas estrictas para la pesca submarina y el turismo en la región. En cambio, matar a los tiburones no sería una solución, ya que el problema es sobre todo de origen humano.
Conclusión
El caso de Hadera es una excepción extremadamente rara y difiere claramente de los ataques típicos de tiburones de especies como el gran blanco, el tigre o el toro. Sin embargo, muestra hasta qué punto las actividades humanas pueden influir en el comportamiento de los animales marinos, y que son necesarias medidas responsables de turismo y conservación para proteger tanto a las personas como a los tiburones.




