La inmensidad de los océanos puede parecer infinita, pero no es inmune a la influencia humana. Cada año, millones de toneladas de plásticos y fibras sintéticas llegan a los mares, donde se fragmentan en diminutas partículas, viajan con las corrientes, se acumulan en los sedimentos e invaden las redes alimentarias marinas. Un estudio reciente muestra ahora que uno de los depredadores marinos más icónicos desempeña un papel inesperado en este ciclo: el tiburón azul.
Nuevas investigaciones demuestran que los intestinos de los tiburones azules funcionan como depósitos temporales, reteniendo fibras el tiempo suficiente para acumular cantidades considerables. Sus épicas migraciones significan que pueden dispersar estas partículas por cuencas oceánicas enteras, muy lejos de su lugar de origen. Y no es solo el plástico lo que debería preocuparnos.
Distribuidores de basura migratorios de los mares
Los tiburones azules (Prionace glauca) se encuentran entre las especies de tiburón más comunes en aguas templadas y tropicales y a menudo son capturados como pesca accesoria en pesquerías de atún con palangre. Su dieta es variada: comen peces, cefalópodos y crustáceos, recorriendo cientos o incluso miles de kilómetros cada año.
Un equipo de investigación dirigido por Chenxuan Du de la Universidad Oceánica de Shanghái en China analizó los intestinos de los tiburones azules y encontró partículas tanto plásticas como no plásticas en cada sección del órgano en espiral. La mayor concentración se encontró en la parte posterior. En promedio, un solo intestino contenía alrededor de 11 fibras plásticas y 48 fibras no plásticas.
Las fibras dominaron la mezcla detectada, representando más del 95 por ciento de las partículas identificadas. Los plásticos eran principalmente poliéster y tereftalato de polietileno, mientras que los no plásticos incluían rayón y algodón, materiales que se sabe se liberan durante el lavado y son arrastrados a nuestros océanos a través de los sistemas fluviales.
Impactos complejos en el ecosistema marino
El tamaño de estas fibras varió entre aproximadamente 0,1 milímetros y más de 8 milímetros. Son lo suficientemente pequeñas para ser ingeridas por otros organismos, pero también lo bastante grandes para sobrevivir intactas a la digestión. Los tiburones pueden excretar estas partículas a kilómetros de su punto de ingestión original, convirtiéndose así en mensajeros inesperados de la contaminación.
Diese Ergebnisse verdeutlichen, wie tief Meeresverschmutzung in Ozeanökosysteme eingewoben ist. Die Därme blauer Haie fungieren im Wesentlichen als temporäre Speichereinheiten für Müll, die sowohl Plastik- als auch Nicht-Plastikfasern lange genug festhalten, damit Forscher erhebliche Ansammlungen messen können.
“Los tiburones no son solo víctimas pasivas de la contaminación, sino participantes activos en su dispersión”, explica la bióloga marina Melissa Cristina Márquez.
Dado que los tiburones azules migran miles de kilómetros a través de cuencas oceánicas enteras, estos nuevos hallazgos añaden una capa adicional de complejidad a la ya desafiante tarea de rastrear la contaminación marina. Además, la discusión va más allá de los plásticos: las fibras no plásticas como el rayón y el algodón a menudo se consideran menos dañinas porque se degradan más rápidamente, pero muchas están tratadas con colorantes, retardantes de llama u otros aditivos químicos que pueden ser tóxicos.
Si uno de los depredadores más móviles del océano puede acumular y redistribuir partículas, es probable que otras especies pelágicas – otros tiburones, atunes y pez espada – desempeñen roles similares. Esto significa que combatir la contaminación marina se ha vuelto mucho más complicado.
Cada fibra en los intestinos de los tiburones azules estudiados refleja una red entrelazada de actividad humana, corrientes oceánicas y sistemas biológicos. Cada fragmento es una prueba de que nuestros desechos no desaparecen: viajan, permanecen y se incrustan en los mismos animales que admiramos. El océano no es demasiado grande para escapar de nuestro alcance, ni tampoco sus criaturas.





