Las ciudades costeras modernas no solo aportan luz a las noches de las personas: esta luz artificial también penetra ampliamente en zonas marinas poco profundas y altera la oscuridad natural que ha moldeado a los organismos marinos durante millones de años. Lo que para nosotros parece una iluminación práctica puede suponer para los animales marinos una alteración profunda de sus procesos biológicos.
Contaminación lumínica en la costa
La luz artificial de farolas, edificios, instalaciones portuarias y asentamientos costeros se extiende mucho más allá del territorio continental hacia las aguas costeras e ilumina la superficie del mar durante la noche. Esta contaminación lumínica, un fenómeno extendido a nivel mundial, altera la secuencia natural de día y noche en hábitats que antes quedaban a oscuras tras la puesta de sol.
Primeros efectos medibles en los tiburones
Investigadores del Shark Research and Conservation Program de la Universidad de Miami han investigado por primera vez las respuestas hormonales de tiburones en libertad ante la luz artificial. Para ello, se midió la hormona melatonina en la sangre en dos especies: el tiburón nodriza atlántico, de comportamiento sedentario, y el tiburón de punta negra, altamente móvil. La melatonina desempeña un papel central en la regulación de los ritmos biológicos internos y aumenta de forma natural por la noche.
Diferencias entre especies
En el estudio se observó que los tiburones que viven de forma constante en zonas costeras muy iluminadas presentaban niveles nocturnos de melatonina significativamente más bajos que los de aquellos en aguas más oscuras. Esto fue especialmente evidente en especies relativamente sedentarias como el tiburón nodriza. En cambio, especies altamente móviles como los tiburones de puntas negras pequeños, que cambian con regularidad entre zonas claras y más oscuras, no mostraron una supresión comparable de la hormona.
¿Qué significa esto para los tiburones?
Un nivel de melatonina reducido de forma permanente puede tener consecuencias de gran alcance. Esta hormona no solo regula el ciclo de sueño-vigilia, sino que también influye en los procesos metabólicos, los patrones de actividad y, posiblemente, también en el comportamiento de caza. Mientras que en los seres humanos las alteraciones se asocian con problemas de sueño y metabólicos, todavía se sabe poco sobre las consecuencias a largo plazo para los tiburones.
Posibles impactos ecológicos
Los tiburones ocupan una posición central como depredadores ápice en muchas cadenas tróficas marinas. Los cambios a nivel hormonal no solo podrían influir en su comportamiento y su salud, sino también tener a largo plazo efectos sobre la estructura de ecosistemas enteros. El hallazgo sugiere que la luz artificial debería considerarse un factor de estrés ambiental hasta ahora infravalorado, tan grave como la contaminación física o la pérdida de hábitat.
Estado de la investigación y perspectivas
El estudio aporta por primera vez datos empíricos sobre el efecto de la contaminación lumínica urbana en el reloj interno de los tiburones. Los científicos subrayan la necesidad de realizar más investigaciones para comprender mejor las consecuencias ecológicas y desarrollar posibles estrategias de protección para los hábitats costeros


