Investigadores de la Florida International University han presentado un método revolucionario que permite detectar especies raras y gravemente amenazadas de tiburón martillo a partir de huellas genéticas en el agua de mar, sin necesidad de observar o capturar a los animales directamente.
La técnica se basa en la detección de ADN ambiental (eDNA): diminutos fragmentos de material genético que los tiburones dejan en el agua se recogen y analizan. Incluso una gota de agua de mar puede aportar suficientes indicios para determinar si una especie concreta está presente en una zona.
Un avance para los escasos tiburones costeros
En particular, especies pequeñas de tiburón martillo como el Scalloped bonnethead, el Scoophead y el Pacific bonnethead son consideradas por la UICN como gravemente amenazadas y resultan extremadamente difíciles de localizar para los investigadores. La sobrepesca y la pérdida de hábitats han reducido sus poblaciones hasta tal punto que los métodos tradicionales de avistamiento o captura solo han tenido éxito en raras ocasiones.
El método eDNA supone un punto de inflexión: los investigadores pueden estudiar de forma dirigida las zonas costeras desde México hasta el norte de Perú e identificar puntos críticos donde las medidas de protección son más necesarias.
Cómo funciona el método
El análisis funciona sin intervenir en el hábitat de los tiburones. En lugar de lanzar redes o emplear equipos de buceo, se toman muestras de agua que se analizan en el laboratorio en busca de rastros genéticos. Esos rastros corresponden a la “huella” genética de la especie de tiburón en cuestión y muestran que un animal estuvo recientemente en el agua.
Así, los investigadores pueden averiguar dónde se concentran los tiburones, hasta qué punto se extienden sus áreas de distribución y qué regiones son especialmente dignas de protección —sin someter más a los animales en su ya de por sí amenazado hábitat.
Importancia para la conservación de especies y la investigación
Para las especies afectadas, que viven en aguas costeras remotas y que apenas se han visto en décadas, este nuevo método es un rayo de esperanza. En algunas regiones, por ejemplo en Parque Nacional Natural Uramba/Bahía Málaga en Colombia, los científicos pudieron detectar rastros genéticos de varias especies mediante la nueva técnica.
Además, el enfoque eDNA abre perspectivas para otros animales marinos de difícil detección: las muestras de agua pueden almacenarse a largo plazo y volver a analizarse más adelante para aprender aún más sobre la biodiversidad y los cambios en los ecosistemas marinos.

