Quienes observan tiburones en el mar y aprenden más sobre ellos podrían implicarse más adelante en su protección. Así lo sugiere un nuevo estudio sobre excursiones guiadas con tiburones en la costa norte de Oahu, en Hawái. La investigación, publicada el 9 de octubre de 2026, combina encuestas de 2016 con una encuesta de seguimiento de 2018. Examina el compromiso declarado por las personas, no cambios en las poblaciones de tiburones.
La excursión combinaba encuentros y aprendizaje
Las excursiones de esnórquel y apnea estudiadas se realizaban en pequeños grupos acompañados por un biólogo marino. Además del encuentro con los animales, incluían información sobre ecología, comportamiento y seguridad, así como posibilidades de participar en su conservación. Por ello, los resultados se refieren a este programa concreto y no pueden extrapolarse sin más a cualquier forma de turismo con tiburones.
Mayor compromiso entre quienes respondieron al seguimiento
Tras depurar los datos, la primera encuesta contó con respuestas de 499 participantes en las excursiones y 391 personas de un grupo de comparación en Waikiki Beach. Ya entonces, los participantes declaraban con más frecuencia actividades de conservación de tiburones: aproximadamente el 31 por ciento frente al 10 por ciento del grupo de comparación.
En la encuesta de seguimiento solo respondieron 86 participantes y 34 personas del grupo de comparación. De ellos, 71 y 12, respectivamente, declararon actividades de conservación: alrededor del 83 frente al 35 por ciento. Entre ellas figuraban donaciones, peticiones, voluntariado y difusión de información en redes sociales. El estudio registró si se mencionaba al menos una de las actividades consultadas; no equiparó el impacto de estas distintas formas de compromiso.
Un modelo estadístico que tiene en cuenta, entre otros factores, las diferencias demográficas y la pérdida de muchos encuestados estima una diferencia de unos 40 puntos porcentuales a favor del grupo de las excursiones. Es una diferencia modelizada en la probabilidad de declarar compromiso. No significa que se hayan protegido un 40 por ciento más de tiburones ni que se haya medido una mejora de su hábitat.
La pequeña muestra de seguimiento y la autoselección limitan el resultado
La participación en una excursión no se asignó al azar. Las personas que ya tenían interés en los tiburones podrían haber sido más propensas a elegirla. Los ajustes estadísticos buscan reducir estas diferencias, pero no pueden descartar todas las influencias no observadas. Además, el grupo de comparación en Waikiki Beach no era una muestra representativa de la población de Hawái.
También influyen la baja tasa de respuesta y el uso de declaraciones personales. Las respuestas anonimizadas no pudieron vincularse a las mismas personas entre ambas encuestas. Por tanto, el estudio no demuestra cambios de comportamiento seguidos individualmente. Sigue siendo importante la incertidumbre sobre si las personas más comprometidas respondieron con mayor frecuencia al seguimiento.
Una orientación para diseñar el turismo con tiburones
El estudio respalda combinar experiencias directas en la naturaleza con información comprensible y oportunidades concretas de actuar. Aporta un indicio de compromiso a más largo plazo, pero no una prueba causal concluyente. La sostenibilidad ecológica de una excursión y la minimización de las molestias a los animales requieren una evaluación adicional: estos efectos no se midieron aquí.

